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martes, 4 de noviembre de 2014

El ecumenismo reescrito por Enzo Bianchi y Alberto Melloni

 

 

 

Los líderes de la "escuela de Bolonia" han puesto en marcha una nueva obra muy ambiciosa: un historia del movimiento por la unidad de los cristianos cuyo objetivo es una reforma total de la Iglesia católica, empezando por el desmantelamiento del Papado en su forma actual. Creen tener en el Papa Francisco a un aliado.

ROMA, 3 de noviembre de 2014 – A finales de octubre el Papa Francisco ha recibido a una delegación de obispos veterocatólicos de la Unión de Utrecht.

Esta es una realidad numéricamente muy pequeña, pero portadora de un modelo de Iglesia que gusta a no pocos católicos progresistas. Reconoce un primado de honor  al Papa, pero no acepta que sea infalible ni que tenga jurisdicción sobre los obispos. Hace elegir a los obispos por sínodos formados por clérigos y laicos. En la misa da la comunión eucarística a todos, basta que estén bautizados en una de las distintas confesiones cristianas. Administra la absolución colectiva de los pecados. Permite las segundas nupcias a los divorciados.
Además, propugna una vuelta a la fe de los orígenes y reconoce como plenamente ecuménicos sólo los primeros siete concilios, cuando las Iglesias de Occidente y de Oriente no estaban separadas.
Y sobre este último punto converge con lo que sostiene la católica "escuela de Bolonia", fundada por Giuseppe Dossetti y Giuseppe Alberigo, dirigida actualmente por Alberto Melloni y famosa en todo el mundo por haber escrito y difundido en cinco volúmenes traducidos en varios idiomas la historia del concilio Vaticano II indiscutiblemente de mayor éxito, aunque truncada varias veces por el Vaticano.
Efectivamente, también para los "boloñeses" sólo son plenamente ecuménicos los concilios que precedieron al cisma entre Occidente y Oriente, como resulta de su edición en más volúmenes de los "Conciliorum oecumenicorum generaliumque decreta", criticada precisamente por esto por "L'Osservatore Romano" del 3 de junio de 2007 con una nota oficial no firmada y atribuida a Walter Brandmüller, actualmente cardenal.
Ese año, y los siguientes, el profesor Melloni se comprometió no poco para enmendar esta ruptura y la provocada por la historia del Vaticano II.
En 2011 hizo de todo para ganarse a Benedicto XVI. Propuso al Papa rezar ante tres iconos rusos que habían traído de Moscú para celebrar la edición crítica del Concilio Niceno II, editada por el mismo Melloni. Le pidió una audiencia pública para que bendijera una reedición en facsímil de la Biblia de Marco Polo hecha por él, para enviar después a China "dónde tenemos contactos significativos".
Pero sin éxito. "No se ve la posibilidad de una participación de Su Santidad en las mencionadas iniciativas", escribió gélido a Melloni el sustituto de la secretaría de Estado, Angelo Becciu. También porque "continúan las reservas de carácter doctrinal".
Pero esto sucedía cuando reinaba Benedicto XVI. Ahora, con el Papa actual la "escuela de Bolonia" está convencida de tener el camino trillado.

Un nombramiento, una conferencia internacional, un grandioso proyecto editorial. Estos tres actos inauguran el nuevo curso "boloñés", todos ellos en busca del ecumenismo.
El nombramiento, decidido por el Papa Francisco el pasado 22 de julio, es el del hermano Enzo Bianchi, fundador y prior del monasterio interconfesional de Bose, como consultor del pontificio consejo para la unidad de los cristianos.
Bianchi, de 71 años, nació en Piemonte, donde vive, pero es desde hace años la verdadera e indiscutible guía de la "escuela de Bolonia". Es el único miembro en vida del consejo de administración de la "Fundación para las ciencias religiosas Juan XXIII", que la supervisa. Y es también el único al que Melloni - muy autoritario con sus subalternos - obedece con temor reverencial.
Inmediatamente después del nombramiento, Bianchi reveló en una entrevista sus expectativas en materia de ecumenismo:
"Creo que el Papa Francisco quiere conseguir la unidad de los cristianos también a través de la reforma del Papado. Un Papado que ya no dé miedo, ha dicho el patriarca ecuménico Bartolomé al que el Papa está unido por una amistad. La reforma del Papado significa un nuevo equilibrio entre sinodalidad y primado. Esto ayudaría a crear un nuevo estilo de primado papal y de gobierno de los obispos".
La conferencia internacional que el instituto boloñés, capitaneado por Bianchi y Melloni, ha convocado en Bose del 26 al 28 de noviembre tendrá precisamente la tarea de preparar el terreno a esta reforma del Papado, considerado en su forma actual como el principal obstáculo a la unión de los cristianos.
"Hacer histórico el ecumenismo": este es el título dado a la conferencia, a la que tomarán parte también numerosos estudiosos de altísimo nivel, como los alemanes Jürgen Miethke y Franz-Xaver Bischof.
Deber inmediato de la conferencia será la reconstrucción de la historia del movimiento por la unidad de los cristianos desde el siglo XIX hasta hoy, localizando y analizando fuentes, documentos, hechos, personajes, proyectos.
Pero en realidad la conferencia hará de prólogo a un proyecto mucho más ambicioso: una monumental historia del ecumenismo en tres grandes volúmenes, escrita por decenas de especialistas de todo el mundo, que será publicada antes de 2017.
Con esta gran y costosa empresa editorial, Bianchi - el verdadero creador de la misma -, Melloni y los "boloñeses" quieren repetir el éxito de su precedente historia del concilio Vaticano II, de la que la nueva obra es su directa continuidad.
Una continuidad sobre todo de método. Porque también en este segundo caso, como ya en el precedente, la historia está construida "con tesis", es decir, su fin no será sólo describir, sino también propugnar y poner en práctica una forma concreta de ecumenismo, ya anticipada "in nuce" por el monasterio de Bose.
De hecho, Bianchi tiene la convicción – como se puede leer en su prólogo al reciente volumen de Brunetto Salvarani titulado "Non possiamo non dirci ecumenici" ("No podemos no llamarnos ecuménicos", ndt), publicado por Gabrielli – que después de los "ardientes" años del concilio Vaticano II, el ecumenismo "fue contradicho repetidamente y ahora se debe empezar de nuevo desde el principio". Porque para el prior de Bose el verdadero ecumenismo no es sólo un buena relación de vecinos entre las dos Iglesias o denominaciones, sino que "debería ser, simplemente, la modalidad, la forma de ser cristianos". De todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo.
Es un proyecto muy ambicioso, que sobreentiende una reforma integral de la Iglesia católica, empezando por el desmantelamiento del Papado en su forma actual.
Para saber más sobre este proyecto hay un documento iluminador. Es el dossier entregado a los cardenales por la "Fundación para las ciencias religiosas Juan XXIII" de Bolonia en la vigilia del último cónclave, en marzo de 2013.
También antes de los cónclaves de 1978 y de 2005 los "boloñeses" entregaron a los cardenales unos promemoria, en los que se indicaba con pelos y señales lo que según ellos tendría que hacer el nuevo Papa en sus primeros cien días, y después.
La diferencia es que el dossier de 2013 no es un todo unitario y orgánico, firmado colectivamente, como los precedentes, sino que es un conjunto de distintas contribuciones, cada una firmada por el correspondiente autor. Con un Melloni que - en la sibilina introducción - se demuestra molesto con la "disolución de los vínculos de responsabilidad" perpetrada por algunos de sus subalternos, que rechazaron adherirse a la empresa.
En cualquier caso, el dossier "boloñés" entregado a los cardenales en el mes de marzo del año pasado es accesible a la lectura de todos, íntegro, en esta página de www.chiesa:



Agenda per il papa da eleggere


Sabemos que del cónclave salió elegido Jorge Mario Bergoglio el cual reveló, claramente, cuál es su idea de ecumenismo en el discurso que pronunció en Caserta el 27 de julio de 2014, durante la visita a su amigo pastor neopentecostal Giovanni Traettino:
"Nosotros estamos en la época de la globalización, y pensamos en qué es la globalización y qué sería la unidad en la Iglesia: ¿tal vez una esfera, donde todos los puntos son equidistantes desde el centro, todos iguales? ¡No! Esto es uniformidad. Y el Espíritu Santo no construye uniformidad. ¿Qué figura podemos encontrar? Pensemos en el poliedro: el poliedro es una unidad, pero con todas las partes distintas; cada una tiene su peculiaridad, su carisma. Esta es la unidad en la diversidad. Es por este camino que nosotros cristianos realizamos lo que llamamos con el nombre teológico de ecumenismo".
Ya en otras ocasiones el Papa Francisco había usado la metáfora del poliedro, pero para aplicarla sólo a la Iglesia católica y a su unidad en la diversidad.
Esta vez, en cambio, la metáfora hace pensar en una Iglesia de Cristo más amplia y ecuménica, en la cual la Iglesia católica es sólo una parte, igual que las otras Iglesias y denominaciones.
No es fácil armonizar esta visión con cuanto afirmado por la declaración "Dominus Iesus" del 2000, referencia del magisterio de los dos Papas precedentes, Juan Pablo II y Benedicto XVI:
"Los fieles no pueden imaginarse la Iglesia de Cristo como la suma – diferenciada y de alguna manera unitaria al mismo tiempo – de las Iglesias y Comunidades eclesiales; ni tienen la facultad de pensar que la Iglesia de Cristo hoy no existe en ningún lugar y que, por lo tanto, deba ser objeto de búsqueda por parte de todas las Iglesias y Comunidades. En efecto, los elementos de esta Iglesia ya dada existen juntos y en plenitud en la Iglesia católica, y sin esta plenitud en las otras Comunidades".
Pero seguramente el ecumenismo poliédrico que se le ha ocurrido al Papa Francisco tiene mucho en común con el propugnado por Bianchi y Melloni.

 

Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/

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