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viernes, 26 de septiembre de 2014

La injusticia romana

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"La figura de un inocente perseguido y rodeado de adversarios que quieren su muerte; él recurre a Dios en un lamento doloroso que, en la certeza de la fe, se abre misteriosamente a la alabanza... Su grito inicial es una llamada dirigida a Dios que parece lejano, que no responde y que parece haberlo abandonado. Dios parece muy distante, muy olvidadizo, muy ausente. La oración pide escucha y respuesta, solicita un contacto, busca una relación que pueda darle consuelo y salvación. Pero si Dios no responde, el grito de ayuda se pierde en el vacío y la soledad se convierte en algo insoportable. Y, mientras pide un por qué del presunto abandono incomprensible, afirma que 'su' Dios no puede abandonarlo".
“Abandonado por casi todos los suyos, traicionado y renegado por los discípulos, rodeado por los que le insultan, Jesús está bajo el peso aplastante de una misión que debe pasar por la humillación y el aniquilamiento. Por esto grita al Padre y su sufrimiento asume las palabras dolientes del Salmo... Pero no es un grito desesperado, como no lo era el del Salmista, que en su súplica recorre un camino atormentado que llega finalmente a una perspectiva de alabanza, en la confianza de la victoria divina”.
Gracias Mons. Rogelio Livieres por tu fidelidad a la verdadera doctrina de la Iglesia Católica. Hoy te sacan por persecución ideológica, pero nos dejaste el legado de cuál es la Verdad, cuál es el camino; y la victoria no está en el mundo frente a unas personas, sino ante Dios. Al Papa la fidelidad total por ser Supremo Pastor en la tierra.
"El énfasis cruel y sarcástico de los que lo están haciendo sufrir: el silencio de Dios, su aparente ausencia. Sin embargo, Dios está presente en la existencia del orante con una cercanía y una ternura incuestionable”.

Jara Cin

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