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martes, 6 de mayo de 2014

ORACIÓN DEL FIN

 

 

 


Mentre che la speranza ha fior del verde

Dante, Purg., III


Hazme dormir, Señor, en vuestra paz segura,

Entre los brazos de la Esperanza y del Amor.

Corazón de soldado que no supo del odio

Y que por vuestros bienes siempre luchó.

Batallas que sostuvo por una sola Patria,

Por un Rey, (los más bellos que vi bajo los cielos)

Por una Francia de los Borbones; por mis Damas, María,

Juana de Arco y Teresa y el Señor San Miguel

Jamás nuestro París llegó a romper con Roma.

Roma, Atenas en flor, su fruto recogió,

Razón, virtud, belleza, los honores del hombre,

Los rostros divinos que en mi noche aparecen.

Señor, quién sois ignoro, porque yo también ignoro

Quién es el artesano del vivir y el morir,

Y en el corazón mío cuáles ondas sonoras

Han dicho o contradicho su deseo eternal.

No comprendo ya nada de ese ser de mi ser,

¡Tantos dioses contrarios dispútanlo entre ellos!

Mis huesos alzarán la lápida de los abuelos.

Y cayéndome busco esa misma verdad.

¡Oíd esa necesidad de comprender para creer!

¿Hay un sentido en los vocablos que profiero?

¿Hay tras su laberinto, una puerta de gloria?

Porque Ariadna me falta y de su hilo carezco.

¿Cómo creer ¡oh! Señor, para un alma que arrastra

Un oscuro apetito de las luces del día?

Hazla dormir, Señor, en vuestra paz segura,

Entre los brazos de la Esperanza y del Amor.

 

Charles Maurras,

Clairvaux, junio de 1950

Traducción de Carlos Massini Correas.

Publicada en Rev. Moenia, n. IV, junio de 1981.

Fuente: Revista el sacristán serrano

Visto en InfoCaótica.

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