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lunes, 17 de febrero de 2014

Llegan nueve días de fuego

 

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El consejo de los ocho cardenales, el consistorio y el sínodo. La disputa sobre la comunión a los divorciados vueltos a casar. La reforma del IOR. Y aún más. Todo bajo la mirada del Papa.

CIUDAD DEL VATICANO, 17 de febrero de 2014 – La segunda mitad de este mes de febrero se caracteriza por una secuencia impresionante de citas para la Roma eclesiástica del papa Francisco.
Para comenzar, desde el lunes 17 al miércoles 19 se reúne el consejo de cardenales nombrado hace diez meses por Jorge Mario Bergoglio para hacerse ayudar en el gobierno de la Iglesia universal y en la reforma de la curia.
Se trata de la tercera reunión colegial de los ocho cardenales coordinados por el salesiano hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Se ocuparán de la reforma de la curia, que sin embargo no se preanuncia a corto plazo y tendrá un giro decisivo cuando sea finalmente instituida la comisión encargada de redactar la constitución apostólica que pondrá negro sobre blanco el nuevo ordenamiento del gobierno central de la Iglesia.
Se ha filtrado que estaría en estudio la creación de una nueva congregación, dedicada a los laicos, la reducción del número de consejos pontificios y la institución de la figura de un "moderador de la curia".
En tanto ha se anunció oficialmente la creación de una nueva comisión, para ocuparse del escabroso tema de los abusos sexuales llevados a cabo por clérigos. La noticia ha sido dada al término del anterior encuentro de los ocho cardenales en los primeros días de diciembre. Pero todavía no ha sido constituido el nuevo organismo.
Los ocho cardenales encontrarán también las dos comisiones instituidas por el papa Francisco sobre cuestiones financieras: la dedicada al IOR, que está presidida por el cardenal Raffaele Farina, y la otra sobre otros organismos económicos y financieros de la Santa Sede, que está presidida por el economista maltés Joseph Zahra, pero que hasta ahora ha sido noticia por sí sobre todo por la exuberante personalidad de uno de sus miembros, la “Public Relations” Francesca Immacolata Chaouqui.
En lo que respecta a estos temas se ha filtrado la hipótesis de la creación de un “ministerio de las finanzas” vaticano. Mientras que todavía no está claro si las dos comisiones citadas a las que nos hemos referido tendrán larga vida o si su rol a tiempo limitado, recientemente confirmado por el secretario de Estado, Pietro Parolin, está llegando a su término.

El jueves 20 y el viernes 21 de febrero se reunirán también en el Vaticano todos los cardenales, incluidos los nuevos que recibirán formalmente la púrpura el sábado 22.
Se trata de un consistorio que por voluntad del papa Francisco discutirá sobre la pastoral familiar.
La única exposición prevista ha sido confiada al cardenal alemán Walter Kasper, después habrá amplio espacio para las intervenciones libres. El debate promete ser más bien polémico, sobre todo en lo que se refiere al acceso a la eucaristía de los divorciados vueltos a casar y sobre el eventual acogimiento por parte de la Iglesia Católica de la disciplina católica ortodoxa que permite segundas y también terceras nupcias.
La elección de Kasper como expositor ha suscitado alguna irritación entre quien considera doctrinalmente insuperable la actual disciplina de la Iglesia Católica. Ya cuando era obispo de Rotenburgo-Stuttgart y también recientemente en una entrevista al semanario "Die Zeit", el teólogo y cardenal alemán se ha pronunciado dispuesto a admitir que las personas divorciadas y vueltas a casar puedan tener acceso a la comunión sacramental.

El sábado 22 de febrero, fiesta de la Cátedra de San Pedro, el papa Francisco creará los primeros nuevos cardenales de su pontificado y el día siguiente, el domingo 23, celebrará con ellos una Misa solemne en San Pedro.
La decisión del pontífice de destinar la mayor parte de las púrpuras a pastores de las Iglesias del sur del mundo es en efecto sin precedentes y recuerda, como gesto de giro, lo que hizo Pío XII, quien en dos consistorios dio un giro decisivo a la internacionalización del colegio cardenalicio, al premiar sobre todo a los pastores de diócesis a costa de los curiales y poniendo término en forma definitiva al predominio italiano durante siglos en el senado del Papa.
En lo que se refiere a Italia, por primera vez luego de un siglo será creado cardenal el titular de una diócesis – la de Perugia, de la que es arzobispo Gualtiero Bassetti – que no sea Turín, Milán, Venecia, Génova, Boloña, Florencia, Nápoles o Palermo. La última elección más allá de estas ocho sedes tradicionalmente cardenalicias fue la del arzobispo de Benevento, Alessio Ascalesi, creado cardenal por Benedicto XV en 1916.
Por el contrario, no recibirá la púrpura el titular de la diócesis que en el siglo XX ha dado a la Iglesia universal tres papas: el patriarcado de Venecia. De todos modos, nadie se ha lamentado públicamente de esta negativa, mientras que hace pocos años, luego que el arzobispo de la menos titulada sede de Florencia no fue creado cardenal, el historiador Alberto Melloni lamentó que a esa Iglesia no le fue reconocido "el rango que se merece".

Por último, el lunes 24 y el martes 24 de febrero se reunirá el consejo de la secretaría general del Sínodo de los Obispos, coordinado por el neo-cardenal Lorenzo Baldisseri.
En esa sede se comenzarán a evaluar las respuestas al cuestionario respecto al próximo sínodo extraordinario de octubre, dedicado siempre a la pastoral familiar.
Las conferencias episcopales de Alemania, Austria y Suiza ya han previsto, gracias a minuciosos comunicados de prensa, difundir en todo el mundo las respuestas que les fueron entregadas, con un desequilibrio en sentido progresista.
Pero esta divulgación ha sido juzgada como una “iniciativa unilateral” y “no correcta” por el mismo Baldisseri, quien ha confirmado en una entrevista que la publicación de estos materiales, que deberían ser enviados “reservadamente” al Vaticano, no estaba autorizada en absoluto.
No sólo eso. El neo-cardenal – siempre en la misma entrevista publicada el 11 de febrero en el "Quotidiano Nazionale" – definió también como "una interpretación posible" la que ve en la difusión de los datos una forma de presión para condicionar los trabajos del sínodo.

Consejo de cardenales, consistorio, sínodo. Son éstos entonces los eventos que caracterizan los próximos nueve días de la Roma eclesiástica.
Pero como si no bastara, en el mismo arco de días se insertarán también otras citas no carentes de interés.
La tarde del martes 18 de febrero la embajada italiana ante la Santa Sede será la sede de la acostumbrada recepción para festejar el aniversario de los históricos Pactos Lateranenses, que signaron la histórica reconciliación entre el Estado italiano y la Iglesia Católica luego de la conquista de la Roma papal por parte del reino de Saboya. En la ocasión, como es habitual, habrá un vértice entre la Secretaría de Estado vaticana y la Conferencia Episcopal Italiana por una parte, y los máximos cargos institucionales y gubernamentales de Italia por la otra.
Este año la cita es particularmente significativa porque por primera vez participarán el nuevo secretrario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y el nuevo secretario general ad interim de la CEI, Nunzio Galantino.
El 24 y 25 de febrero está prevista además también la reunión del consejo de cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede, el organismo compuesto por una quincena de purpurados provenientes de los cinco continentes, ante quienes serán presentados los presupuestos y las cuentas definitivas de varios entes vaticanos.
Sin contar que en los próximos días está en agenda también la plenaria de la neo-confirmada Pontificia Comisión para América Latina, la primera que se celebra con el primer Papa de la historia proveniente justamente de ese mundo.
En síntesis, nueve días densos de encuentros y nombramientos. Todos bajo la mirada atenta del papa Francisco. Qué saldrá de ello ya se verá.

Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/

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