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domingo, 25 de noviembre de 2012

Pío XII y la Capa Magna de los Cardenales

 

capa magna

Ayer por la mañana, Benedicto XVI celebró su quinto Consistorio y creó seis nuevos cardenales. Ninguno de ellos es europeo.

Esta circunstancia me hacer recordar un breve documento de Pío XII, publicado hace 60 años, el 30 de noviembre de 1952. Se trata del motu proprio “Valde solliciti”. Con aquel texto, el Papa Pacelli simplificó el atuendo cardenalicio y, sobre todo, pidió a los purpurados que redujeran la cola de la capa cardenalicia (que entonces medía unos 12 metros) y estableció, además, que a partir de entonces se usara alrededor del brazo.

«El Papa corta la cola a los cardenales», dijeron los titulares de los periódicos. Es interesante ver cuáles fueron los motivos del Pontífice para justificar la reducción del fasto y del lujo en la vestimenta. El Papa pedía que los padres cardenales fueran admirados por su preocupación por las necesidades de la gente y no por las dimensiones desmesuradas de la capa.

Esas reglas nunca fueron abolidas, aunque el sucesor de Pío XII, el beato Juan XXIII, concedió a los cardenales que usaran de nuevo la cola, aunque no con las medidas de antes. Lo que sorprende es que en esta especie de “revival” tradicionalista no solo se hayan desempolvado las “magnas capas” y su exhibición, sino que se hubieran fabricado nuevas sin tomar en consideración las observaciones de sentido común que había indicado el Papa Pacelli. En estas imágenes, un obispo hace su solemne ingreso en una Iglesia de Washington, en donde está por celebrar una misa con su enorme capa. En la red se pueden encontrar muchas imágenes y muy elocuentes al respecto.

No tengo nada en contra de las capas ni en contra de los que animan a usarlas con frecuencia, aunque personalmente no las considero indispensables para la Nueva Evangelización, sobre todo porque no se trata de paramentos litúrgicos (pero la mía es solo una opinión). Ya me estoy imaginando las objeciones de los que recuerdan los abusos litúrgicos y el descuido de la vestimenta post-conciliar (en contra de los cuales, las capas serían una reacción saludable). Lo que me pregunto es por qué hay muchos tradicionalistas más tradicionales que la tradición que no se acontentan con el resurgimiento de prendas con sabor renacentista, pero que, al mismo tiempo, parecen ignorar las leyes establecidas al respecto por la autoridad eclesiástica.

 

Post scriptum
Un muy querido amigo tradicionalista me dijo: «Con todos los abusos que se dan en el Novus Ordo, ¿qué importan tres metros de más o de menos en la cola de la “magna capa”?».

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

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