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viernes, 2 de noviembre de 2012

Mons. Martorell llamó a rogar a Dios “para ver con los ojos de la fe”

Puerto Iguazú (Misiones)

 

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El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Raúl Martorell, difundió la homilía que compartió con la feligresía durante la misa del domingo en la que acentuó que el tema predominante de la Liturgia de la Palabra fue “la conversión interior y el seguimiento” a través de la ceguera de Bartimeo, “figura de la ceguera en la que el hombre de hoy está sumido”. El prelado instó a los fieles a rogar a Dios “para ver con los ojos de la fe”.

 

El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Raúl Martorell, difundió la homilía que compartió con la feligresía durante el trigésimo domingo durante el año del (nuevo) calendario litúrgico, en la que acentuó que el tema predominante de la Liturgia de la Palabra fue “la conversión interior y el seguimiento” a través de la ceguera de Bartimeo, “figura de la ceguera en la que el hombre de hoy está sumido”. El prelado instó a los fieles a rogar a Dios “para ver con los ojos de la fe”.


“El tema predominante de la liturgia de este domingo es la conversión interior y el seguimiento –observó el obispo sobre la primera lectura. El Pueblo elegido ha vuelto del destierro porque Dios ha mirado con misericordia y con amor de Padre la fidelidad del resto de Israel. Este pasaje es una bella figura de la conversión interior personal y comunitaria”.


Sobre el evangelio, monseñor Martorell señaló que el ciego Bartimeo es “figura de la ceguera en la que el hombre de hoy está sumido”. No obstante, el obispo subrayó que “la ceguera de Bartimeo es simplemente exterior, porque él ‘vio’ en su interior la presencia del Señor, lo reconoció y supo que Él podía curarlo”.


“Nos podríamos preguntar: ¿y nosotros… vemos?”, inquirió el prelado, quien agregó: “El Año de la Fe nos propone ver con los ojos de la fe, seguir a Cristo y poder caminar construyendo nuestra propia vida y la de los demás con valores evangélicos, que hagan crecer en la verdad, la libertad y la responsabilidad de los hijos de Dios”.


“Sigamos a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, mediador entre Dios y los hombres, pues sólo en Él, teniendo fe en Él, recobraremos la vida en la dignidad que Cristo nos ha devuelto con su pasión, muerte y resurrección. Las cosas del mundo pasan, sólo Dios y el amor con que hemos vivido permanece en nosotros y permanecerá”, concluyó el obispo. +


Texto completo de la homilía

 

Fuente: AICA

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