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domingo, 30 de septiembre de 2012

Un nuevo limosnero para el Papa

 

 

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Dentro de poco habrá otro cambio en la Familia Pontificia: en primera posición se encuentra monseñor Guido Pozzo, actual secretario de “Ecclesia Dei”.

La “Familia Pontificia” recibirá a un nuevo miembro dentro de poco: en los próximos días podrían aceptar la renuncia del actual limosnero del Papa, el arzobispo español Félix del Blanco Prieto. En su lugar, Benedicto XVI habría decidido nombrar al actual secretario de la comisón “Ecclesia Dei”, monseñor Guido Pozzo, que en los últimos tres años ha trabajado en el complejo diálogo con la Fraternidad San Pío X fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre.

Pozzo, de 1951 y originario de Trieste (Italia), fue ordenado sacerdote diocesano en 1977 y diez años después comenzó a ofrecer sus servicios en la Congregación para la Doctrina de la Fe, que dirigía en aquella época el cardenal Joseph Ratzinger. Fue profesor en la Universidad Lateranense y fue secretario adjunto en la Comisión teológica internacional. Benedicto XVI le nombró secretario de “Ecclesia Dei” el 8 de julio de 2009, día en el que, con el motu proprio “Ecclesiae unitatem”, la comisión que se encarga del diálogo con los lefebvrianos y de las relaciones con las comunidades tradicionalistas pasaba a la jurisdicción de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El limosnero pontificio es un arzobispo que forma parte del personal eclesiástico de la “familia del Papa”, siempre presente durante las ceremonias y audiencias al lado del prefecto de la Casa Pontificia. Su papel comenzó ya desde los primeros siglos de la Iglesia, cuando el diácono o, después, algunos familiares del Pontífice se ocupaban de distribuir las limosnas. En una bula de Inocencio III (1198-1216) se cita el puesto de limosnero, mientras que la Limosnería Apostólica fue instituida por Gregorio X en el siglo XIII. El limosnero tiene dignidad arzobispal y desde los tiempos de León XIII (1878-1902) también se ocupa de conceder las bendiciones apostólicas en pergaminos firmados por él mismo. Todos los ingresos que llegan para los “diplomas” de bendición se usan en la caridad del Papa.

El actual limosnero, del Blanco Prieto (que llegó al Vaticano después de haber servido como nuncio apostólico en diferentes países), hace algunos años contó a “L’Osservatore Romano” cuáles son las funciones de la Limosnería: «Diariamente recibimos pedidos urgentes de personas en dificultad: de enfermos que no pueden pagar el alquiler, las cuentas de la luz y gas; de inmigrantes, de estudiantes, de personas que buscan empleo. A cada uno procuramos llevar un poco de alegría, ofreciendo una señal de caridad, de la presencia y de la atención del Pontífice. Para ser atendidos, los pedidos de ayuda deben tener el visto bueno del párroco. Después de eso, verificamos si la persona o la familia ya recibió algún subsidio, después decidimos el montante de la caridad, que va de 100 a 500 euros. La gran mayoría de los pedidos de ayuda llega de Italia: Actualmente, muchas solicitudes vienen de Italia, enviadas por inmigrantes. En el periodo natalicio se intensifican los pedidos […] los pobres tienen el derecho de hacerse oír, especialmente en este periodo».

 

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Fuente: Vatican Insider

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