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viernes, 21 de septiembre de 2012

La Permisión del Mal en el Mundo

 

 Adam y Eva

 

 

El tema es complejo, y al interrogante de porqué permite Dios el mal, se le puede dar más de una respuesta.

 

1. Como dice San Juan en su primera carta, cap. IV, “DIOS ES AMOR” y en Cristo y por Él ama en particular a todos los que son miembros del cuerpo místico de su santísimo Hijo. Por eso puédese decir que Dios es el novio de las humanas criaturas que con Él – previa purificación – se habrán de desposar en la visión beatífica.

Pero el novio divino, NO FUERZA A NADIE a condescender con su amoroso designio; a nadie lleva como de la oreja a compartir la vida eterna que le ofrece. Pretende pues que ESPONTÁNEAMENTE aceptemos sus requiebros.

No deja de ser un enigma pero sucede de hecho que mientras no estamos confirmados en gracia, permite que haciendo mal uso de la libertad, rechacemos su ofrecimiento y lo perdamos para siempre. Claramente lo dice el texto inspirado del Eclesiástico “LO QUE ESCOGIERE, LE SERA DADO” cap. XV, 18.

Una respuesta pues a la pregunta formulada es que el mal, entre otras cosas, consiste en que muchos se apartan de Él, y se entregan a Satanás, recorriendo los innúmeros caminos que a él conducen.

 

2. Visualicemos el asunto desde otro ángulo: no cabe duda – es también un  enigma – de que Dios a todas las criaturas racionales LAS SOMETE A  PRUEBA. Así lo hizo con los Ángeles, al revelarles que su Santísimo Hijo  iba a asumir una NATURALEZA HUMANA. Y algunos de ellos, en lugar  de libremente obedecer, decidieron con soberbia rebelarse. He aquí, la primera, la TERRIBLE PRESENCIA DEL MAL en el  universo.

 

3. Otro tanto sucedió con Adán y Eva. La prueba consistió en prohibirles que “comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal”, Génesis, cap. II.

Henos nuevamente ante otra CATASTRÓFICA IRRUPCION DEL MAL, ya que ellos, engañados por el demonio, desobedecieron la divina prescripción.

¿Por qué lo permitió Dios, que daba su presciencia sabía que iban a pecar?

¿Por qué los sometió no obstante, a semejante prueba? No lo sabemos. Es entre otros, uno de sus inexplicables designios.

Lo que sí sabemos con certeza, es que su BONDAD es infinita como lo demuestra el que su Santísimo Hijo, nos haya redimido al cabo de tres horas de cruenta agonía en el calvario. (Ver nota 1)

 

4. Y a partir de nuestros protoparentes ¿Qué ocurre con cada uno de nosotros? Que igualmente somos SOMETIDOS A PRUEBA. Y que de los males que permite – digamos para finalizar – se vale Él para que le demostremos nuestra buena o nuestra mala disposición de hacer su voluntad en el transcurso de esta brevísima vida.

 

Nota: (1) ¿3 horas de agonía? creemos que desde su niñez; a partir del día en que leyó las Profecías que de su pasión hablan pormenorizadamente, su vida fue probabilísimamente, una prolongada y silenciosa agonía.

Alberto G. del Castillo

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