Archivos del blog

viernes, 6 de abril de 2012

Viernes Santo

Giotto_Assisi_Crucifixion

 

La Feria VI in Parasceve es el gran día de luto de la Iglesia. San Ambrosio lo llamaba dies amaritudinis, “día de la amargura”, pero no se debe perder de vista que el sacrificio de Cristo es la consumación de la Obra de la Salvación, por lo que en la Iglesia primitiva se llamaba también Día de la Pascua. Para revalorizar este misterio, en la reforma de la Semana Santa se prescribió para los ornamentos litúrgicos de este día el rojo, en vez del negro.

 

La entrada en silencio, el altar desnudo, la postración de los ministros y la oración colecta, a la que sigue la liturgia de la Palabra, resto del primitivo uso romano, se dotó de un significado de dolor y duelo de la Iglesia por la muerte del Salvador. En lugar del evangelio se canta de manera dialogada la Pasión según San Juan, que parece ser que ya era leída en tiempos de San Gregorio Magno.

 

Se reviste de una gran solemnidad la Oratio fidelium, llamada Orationes solemnes, como manifestación de la universalidad de la Iglesia, como eco de la oración de Cristo en la cruz. Antes de la reforma de 1969 eran aún más extraordinarias, puesto que en los siglos V-VI habían desaparecido de la liturgia ordinaria. Su esquema actual se remonta al menos a San León I Magno (+461).

 

El rito de la adoración de la cruz procede de la liturgia jerosolimitana, pues se veneraba el lignum Crucis de una manera especial en esta jornada, en un principio fuera de la liturgia. Pronto este rito se extendió a las iglesias en las que se poseía una partícula de la Vera Cruz, e incluso a las demás, en las que se utilizaba una simple cruz de madera.

 

Parece ser que pasó a Roma a mitad del siglo VII, donde se conservaban varias partículas de la Vera Cruz, debido a influencia bizantina. Se describe por primera vez en el Ordo de Einsiedelns, del siglo VIII, que indica que se realizaba en la Basílica de Santa Cruz en Jerusalén. En el siglo X se realizaba ya en el marco de la liturgia y en el siglo XII se añadió la triple ostensión de la cruz. En el siglo XIV se ordenó que se cambiara de sitio para cada una de ellas.

 

El Viernes Santo nunca se ha celebrado en él la eucaristía. En la liturgia griega, incluso, se abstienen incluso hoy de la comunión. El primer testimonio de recepción de la Eucaristía en Occidente el Viernes Santo se encuentra en el Ordo de Einsiedelns, del siglo VIII, en el que se tolera, aunque se señala que el papa y sus diáconos no comulgaban.

 

Pero ya a finales de esta centuria se preceptúa la comunión. En el siglo IX está atestiguada por Teodulfo de Orleáns (+821). La liturgia papal, sin embargo, la desconocía al menos durante el rito litúrgico, pero ya se prescribe en el Pontifical romano-germánico.

 

En el siglo XII se prescribía que comulgaran todos los que quisieran, pero ya en ese mismo siglo en Roma se introdujo, como atestigua el Ordo X, una norma que había de extenderse a la disciplina común hasta la reforma de la Semana Santa: comulgaba sólo el papa sin los ministros. En algunos lugares continuaron comulgando los fieles hasta que fue suprimida esta costumbre por las intervenciones reiteradas de la Santa Sede.

 


Ramón de la Campa Carmona

1 comentario: