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sábado, 14 de abril de 2012

DOMINGO IN ALBIS Y OCTAVA DE PASCUA

 

domingo in albis

Estación en San Pancracio
I clase - Ornamentos Blancos

 

  Este Domingo se llama de Quasimodo por las primeras palabras de la Antífona de Entrada, o In Albis, porque los neófitos acababan de dejar sus blancas túnicas. La Iglesia compara a sus hijos con los niños recién nacidos y esa leche que les da de beber (Int.) es la fe en Jesús que les hará triunfar sobre el mundo. Esa fe tiene por fundamento el testimonio del Padre, que en el Bautismo de Cristo (agua) le había ya proclamado hijo suyo; del Hijo, que en la cruz (sangre), se mostró verdaderamente Hijo del Padre; y del Espíritu Santo (fuego), el cual atestigua por la Resurrección de Jesús la divinidad del Salvador (Ep.).

   También nos muestra el Evangelio como Cristo, que se apareció dos veces en el Cenáculo, después de confundir la incredulidad de Tomás, alabó a los que, sin haber visto, creen en Él.

   Creamos nosotros en Jesús resucitado, y repitamos en presencia de la divina Eucaristía, donde está real y verdaderamente, aquel grito de fe y de humildad de Santo Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!”

   “Tu rey de la gloria, oh Cristo”. Es verdad que moriste por nuestros pecados; pero también resucitaste para revestirnos de tu justicia y devolvernos el derecho perdido a la herencia. Gracias, Señor, gracias te sean dadas por tan señalado beneficio.

   “En tu Resurrección ¡oh Cristo! Se alegren cielos y tierra”, porque todos juntamente contigo resucitamos. Que estas alegrías pascuales, alegrías puras y de cielo, perduren en nosotros y dejen impresa honda huella en nuestras almas. Ocho días hace que te vimos surgir vencedor de la muerte y del infierno, cual león fuerte de Judá. Tus rugidos han hecho estremecerse al mundo incrédulo, y confiar al rebañito pequeño si, pero escogido, que Tú mismo te elegiste y que vive tranquilo y en paz, sabiendo que Tú eres quien le guarda. Cada Domingo renovaremos y honraremos la memoria de tu santa Resurrección. Líbranos por ella de todo mal.

   Hoy, Señor, solo pedimos una gracia, gracia que las resume todas; gracia que tantas veces implora la liturgia de estos sacratísimos días: ut Sacramentum vivendo TENEANT; que estas fiestas pascuales y las gracias celestiales que en ellas llueven a torrentes, moribus et vita TENEAMUS. Lo que equivale a aquella amonestación que el sacerdote nos dirigió al bautizarnos: SERVA BAPTISMUM TUUM, guarda blanca la túnica de tu bautismo, y encendida la fe que en el se te dio; para que cuando el Esposo venga a llamarte a las bodas, puedas seguirle con todos sus santos a los palacios del cielo y tener la vida eterna, y el gozo por los siglos de los siglos. AMEN, AMEN. Fiat, Fiat!

   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

 

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