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domingo, 4 de marzo de 2012

Oración en desagravio a la Santísima Eucaristía

 

 

Después de cada invocación se responde: "te rogamos, óyenos"

 

Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.

Todas las santas comuniones indignamente recibidas.
Todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar.
Todas las irreverencias en la Iglesia.
Todas las profanaciones, desprecios y abandono de los sagrarios.
Todos los que han abandonado la iglesia.
Todo desprecio de los objetos sagrados.
Todos los que pasaron a las filas de tus enemigos
Todos los pecados del ateísmo

Todos los insultos a tu santo nombre.
Toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor
Todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre
Todo desprecio de los obispos y sacerdotes.
Todo desprecio hacia la santidad de la familia.
Todo desprecio a la vida humana.

 


ALABANZAS EN REPARACIÓN DE LAS BLASFEMIAS

 

Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Gloria al Padre.


Actos de adoración y desagravio al Santísimo Sacramento

 

1.Os adoro profundamente, oh Jesús mío sacramentado, y os reconozco por verdadero Dios y verdadero Hombre; con este acto de adoración es mi deseo suplir la tibieza de tantos cristianos que, al pasar por delante de vuestros templos, y aun muchas veces estando delante del Sagrario donde os dignáis permanecer continuamente con amorosa impaciencia de comunicaros con vuestros fieles, ni siquiera os saludan, y con su indiferencia muestran estar, como los israelitas en el desierto, hastiados de este maná celestial.En desagravio de tan culpable tibieza, os ofrezco la sangre preciosísima que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, y, encerrado espiritualmente, en ella, repito una y mil veces:Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

2. Os adoro profundamente, oh Jesús mío, y creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento, y con este acto de adoración es mi deseo suplir la ingratitud de tantos cristianos que, al veros llevar a los enfermos para ser su Viático en el gran viaje de la eternidad, no os acompañan y apenas si se dignan honraros con un acto externo de adoración.En desagravio de tanta frialdad, os ofrezco la Sangre preciosísima que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, y, encerrado espiritualmente en ella, os digo una y mil veces:Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

3.Os adoro profundamente, oh Jesús mío, verdadero Pan de vida eterna, y con este acto de adoración es mi deseo desagraviaros de tantas heridas que causa cada día a vuestro Corazón la profanación de las iglesias, donde os dignáis permanecer bajo las Especies sacramentales, para ser amado y adorado de vuestros fieles.En desagravio de tantas irreverencias, os ofrezco la Sangre que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, y, encerrado espiritualmente en ella, repito cada instante:Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

4. Os adoro profundamente, oh Jesús mío, Pan vivo bajado del Cielo; y con este acto de adoración es mi deseo reparar tantas y tantas irreverencias como cometen vuestros fieles mientras asisten a la santa Misa, en la cual, por un exceso de amor, renováis, aunque sin derramar sangre, el mismo Sacrificio que ofrecisteis un día en el Calvario por nuestra salvación. En desagravio de tanta ingratitud, os ofrezco la Sangre que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, en la cual me encierro espiritualmente, y, uniendo mi voz a la de los Ángeles que en torno de Vos forman corona, os digo con ellos:Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

5. Os adoro profundamente, oh Jesús mío, verdadera víctima de expiación, por nuestros pecados; y os ofrezco este acto de adoración para desagraviaros por los sacrilegios y ultrajes que recibís de tantos cristianos ingratos, que tienen el atrevimiento de acercarse a recibiros en la Sagrada Comunión con el pecado mortal en el alma.En desagravio de tan horribles sacrilegios, os ofrezco las últimas gotas de vuestra preciosísima Sangre, que derramasteis por vuestras llagas, especialmente por la de vuestro Costado, en el cual, espiritualmente encerrado, os adoro, os bendigo y amo, repitiendo con todas las almas devotas del Santísimo Sacramento:Bendito y alabado sea en todo momento el santísimo y divinísimo Sacramento.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

1 comentario:

  1. Una barbaridadNo
    Por otro lado no entiendo porqué una Misa en una estación. Mucho del Clero tiene la culpa, y es su responsabilidad.
    ¿Cómo saben que las personas que reciben la Comunión son católicas? ¿ O es que cualquiera sea su religion, y aún sin tenerla, o sin estar bautizado, o sin haber hecho la Primera Comunión puede comulgar igual?
    Una verguenza, parece que cada vez más hacen como los evangelistas, pululando por todos lados. No es ésta la forma de que la gente vuelva a la Religión, a Dios. Y sí van a tener ante Él, que dar explicaciones de porqué permiten éstos sacrilegios, que se dan mucho más frecuentemente, cuando dan la Comunión en la mano. FOMENTAN SACRILEGIOS¡¡¡
    Y no siguen al Papa, que está dando la Comunion en la boca.No tienen OBEDIENCIA.
    Es fundamental hacer muchas oraciones por los sacerdotes, para que se conviertan y sigan al Señor, en lugar de ofenderlo. Afortunadamente también hay aún buenos sacerdotes, con Fé y amor a Jesús, y que lo tratan con respeto en la Eucaristía.

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