Archivos del blog

viernes, 30 de marzo de 2012

+ La Obediencia +


"Dios no necesita de nuestros trabajos, sino de nuestra obediencia" (Homilía sobre san Mateo, 56) San Juan Crisóstomo

"La desobediencia de los Padres y de los Religiosos a sus Superiores y al Santo Padre, ofende mucho a Nuestro Señor." Beata Jacinta Marto, pastorcita de Fátima
"En algún momento Jesús me dijo: Ve a la Madre Superiora y dile que te permita llevar el cilicio durante siete días, y durante la noche te levantarás una vez y vendrás a la capilla. Contesté que sí, pero tuve cierta dificultad en hablar con la Superiora. Por la noche Jesús me preguntó: ¿Hasta cuando lo vas a aplazar? Decidí decirlo a la Madre Superiora durante el primer encuentro. Al día siguiente, antes del medio día, vi. que la Madre Superiora iba al refectorio y como la cocina, el refectorio y la habitación de Sor Luisa están casi contiguas, entonces invite a la Madre Superiora a la habitación de Sor Luisa y le comunique lo que el Señor Jesús solicitaba. La Madre Superiora me contestó: No le permito llevar ningún cilicio. En absoluto. Si el Señor Jesús le da la fuerza de un gigante, yo le permitiré estas mortificaciones. Me disculpé con la Madre por haberle ocupado el tiempo y salí de la habitación. Entonces vi. al Señor Jesús en la puerta de la cocina y dije al Señor: Me mandas ir a pedir estas mortificaciones y la Madre Superiora no quiere permitírmelas. Entonces Jesús me dijo: Estuve aquí durante la conversación con la Superiora y sé todo. No exijo tus mortificaciones, sino la obediencia. Con ella Me das una gran gloria y adquieres méritos para ti." Diario de la Divina Misericordia en mi alma, Santa María Faustina Kowalska
"Al voto de la obediencia
Vamos, no haya resistencia
Que es nuestro blanco y consuelo
Monjas del Carmelo."
Santa Teresa de Jesús.
"La mayor gloria, pues, que podemos dar a Dios es cumplir en todo con su santa voluntad. Nuestro Redentor, que vino al mundo a establecer la gloria divina, trató de enseñarnos principalmente esta verdad con su ejemplo. Ved ahí cómo le hace hablar S. Pablo con su eterno Padre: “Hostiam et oblationem noluisti, corpus autem aptasti mihi: tunc dixi: ecce venio, ut faciam, Deus, voluntatem tuam”: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. Entonces dije: ¡He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad! (Hb 10, 5.7). Rehusado habéis las víctimas que os han ofrecido los hombres: vos queréis que os sacrifique el cuerpo que me habéis dado; aquí me tenéis pronto a hacer vuestra voluntad.
Y repetidas veces declaró formalmente que él había venido no para hacer su voluntad sino para cumplir la de su padre. Descendi de coelo, non ut faciam voluntatem meam, sed voluntatem ejus qui missit me”: he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió (Jn 6, 38). Y por esto quiso que viese el mundo el amor que a su Padre tenía, obedeciendo su voluntad, que le quería sacrificado en una cruz por la salud de los hombres. Esto mismo dijo en el huerto cuando salió al encuentro de sus enemigos, que venían para prenderle y conducirle a la muerte: “Para que conozca el mundo que amo a mi Padre, y que obro según las disposiciones de mi Padre; levantaos, salgamos de aquí” (Jn 14, 51) Hasta llegar a decir que sólo reconocía por hermano al que cumpliese la divina voluntad. “Qui fecerit voluntatem Patris mei, ipse meus frater”: el que hace la voluntad de mi Padre, ese es mi hermano (Mt 12, 50)." San Alfonso María de Ligorio

No hay comentarios.:

Publicar un comentario