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domingo, 8 de enero de 2012

Iglesia y masonería: una larga historia de incompatibilidades

Monseñor Negri analiza la relaciones entre las dos instituciones a través de la lectura del fenómeno de los "constructores libres" realizada por el magisterio de los Papas

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Túnica y compás. El nudo de las relaciones entre el cristianismo y la masonería es auténticamente "ecuménico". De hecho, la Iglesia católica no es la única confesión que tiene problemas seculares con los "constructores libres". También las otras confesiones, hasta el punto que en el 2003 el arzobispo de Canterbury y primado de Inglaterra, Rowan Williams, nada más convertirse en jefe espiritual de los Anglicanos, se vio obligado a pedir disculpas a los 330.000 masones de Reino Unido por haber declarado que sus convicciones son incompatibles con el ser cristianos y haber afirmado que él mismo les había dejado excluidos de los puestos de responsabilidad en su diócesis. Y fue tal la magnitud de la protesta de la masonería británica que el primado Rowan Williams escribió a Robert Morrow, el Gran Secretario de la Gran Logia Unida de Inglaterra, intentando aplacar la polémica desencadenada por su declaración de incompatibilidad entre la masonería y cristianismo.

En su mensaje el arzobispo de Canterbury pedía disculpas por el "disgusto" provocado con sus palabras y revelaba que su padre "formaba parte de la Corporación". Los masones, muchos de los cuales son miembros de la Iglesia de Inglaterra, reaccionaron de manera animada ante el hecho de que el Primado reconociera sus dudas, temores y prejuicios a cerca de la compatibilidad entre masonería y cristianismo y protestaron por su admisión del hecho de que como obispohabía bloqueado el ascenso de masones a cargos importantes. Sus declaraciones críticas a propósito de la masonería están contenidas en una carta privada dada a conocer parcialmente por los medios de comunicación del Reino Unido precisamente mientras Downing Street confirmaba el nombramiento de Rowan Williams como jefe de la Iglesia de Inglaterra. Los posteriores intentos de sus colaboradores de atenuar el clamor dieron sólo lugar a nuevas polémicas. De hecho, un portavoz, afirmó que el arzobispo de Canterbury estaba preocupado por el componente ritual de la masonería, que estaba visto como "satánicamente inspirado".

En la Iglesia católica no sucede a menudo que un prelado hable públicamente de Masonería. Es todavía más sorprendente que lo haga un conocido representante de la jerarquía eclesiástica como monseñor Luigi Negri, obispo de San Remo-Montefeltro y presidente de la fundación internacional "Juan Pablo II" para el magisterio social de la Iglesia. En noviembre de 2007, al obispo de Comunión y Liberación, que fue estrecho colaborador de don Luigi Giussani, se le presentó la ocasión para manifestar su opinión con ocasión de un libro de la historiadora del "Risorgimento" Angela Pellicciari titulado "I Papi e la massoneria" (Los Papas y la masonería, N. del T.) , ediciones Ares, 2007; 320 páginas). En el prefacio del ensayo, en obispo Negri expresa su satisfacción por la elaboración de la introducción de "este significativo y útil trabajo" de Angela Pellicciari, definiendo su libro "una nueva interpretación extremadamente inteligente y documentada del magisterio de los papas en los últimos siglos sobre el problema, antiguo y actual al mismo tiempo, de la masonería y de su acción disgregadora de la Iglesia y de la cristiandad". Como base, subraya el prelado de Comunión y Liberación, se encuentran intervenciones que los sumos pontífices durante los últimos dos siglos y medio han realizado "al mismo paso del crecimiento, en la vida de la cultura y de la sociedad, del proyecto masónico y de los intentos de participar de modo hegemónico en las grandes revoluciones laicistas, comenzando por la francesa y concluyendo, ya ha quedado suficientemente claro, con la Revolución Rusa de 1917".

Lo que resalta monseñor Negri de este abundante magisterio es la profundidad de la interpretación que los papas han hecho del asunto de la masonería y de sus fundamentos últimos: antropológicos, metafísicos, culturales y éticos. Una interpretación que ha seguido, paso a paso, la evolución de la masonería yendo hasta el fondo de las premisas, muchas veces anticipando los resultados que, en el plano de la vida de la sociedad y de la relación con la Iglesia más tarde se han convertido en realidad. "Con una coherencia perfecta y según la lógica de la continuidad (la que el Papa Benedicto XVI llama hermenéutica de la evolución) se puede constatar de que modo la Iglesia no ha cedido, ni siquiera por un momento a ninguna tentación de concordia ni de inspiración de paz -subraya monseñor Negri-. La masonería es un enemigo de la Iglesia; nace con esta enemistad y su objetivo que es que esta enemistad se convierta en realidad con la destrucción de la Iglesia y la civilización cristiana y con la sustitución de la misma por una cultura y una sociedad sustancialmente ateísta, incluso cuando hace referencia al arquitecto del universo".

A juicio de monseñor Negri queda fuera de discusión que se trate de una referencia a un valor pensado y concebido en una mentalidad racionalista e ilustrada. Para hacer frente al problema sin resolver de la relaciones más o menos ocultas entre las jerarquías eclesiásticas y los "constructores libres" es necesario remontarse a la relación entre Iglesia y modernidad. "No es la Iglesia la que es antimoderna, es la modernidad la que es antieclesial- sostiene el obispo Negri-. La modernidad es antieclesial y el punto de ataque máximo a la eclesialidad está precisamente representado por la masonería que, como elemento secretamente connotado y dinámicamente lanzado a la creación de una civilización alternativa a esta que nace de la fe, representa, bajo mi punto de vista, el elemento radical de la modernidad".

En la masonería, de hecho, la modernidad expresa el máximo en cuanto a claridad e identidad, y según el obispo de Comunión y Liberación, también recoge el máximo del impacto cultural y social. La cuestión de la relaciones entre Iglesia y masonería hay que verla en el contexto, por ello, de las importantes vicisitudes de la Iglesia frente al proyecto laicista moderno, contemporáneo. "En la práctica, se trata de un contrapunto muy singular a la doctrina social de la Iglesia, en el sentido que este magisterio contra la masonería, de algún modo, ya es un indicador de temas fundamentales que más tarde la doctrina social de la Iglesia afrontará y desplegará por todos los aspectos que el proyecto laicista asumirá, en el curso de la fase moderna y contemporánea", puntualiza Negri, según el cual la masonería ha encontrado su fuerza ciertamente en su condición de secreta, en la capacidad de identificar y asimilar en sí liderazgos de hombres incondicionalmente obedientes a sus mandatos, además de en la habilidad que ha tenido para influir en estratos cada vez más amplios de la cultura y de la cúpula de la vida civil  e institucional. Es decir, la masonería ha representado estratégicamente un punto de ataque, no sólo a los principios, sino también a la mentalidad de aquellos que, abstractamente habrían tenido que alzarse como baluarte de estos principios tradicionales y que, en cambio, se han hecho totalmente funcionales al fenómeno erosivo de la tradición y revolucionario respecto a la misma. "También esta es una intuición que apoya el magisterio de los papas a propósito de la masonería -sostiene Negri-. Los papas concuerdan al indicar, incluso desde diferentes puntos de vista, que la masonería está conquistando lenta pero inexorablemente, incluso a aquellos que habrían tenido que defender toda la riqueza, la verdad y la belleza de la posición tradicional".

Además, "no sólo la masonería ha conquistado las vanguardias revolucionarias en Europa y en el mundo, sino que, sobre todo, ha condicionado de manera fuerte los regímenes que surgidos a partir de estas revoluciones de carácter masónico-liberales, han dado lugar a los grandes sistemas totalitarios". El obispo de Comunión y Liberación da voz a la fuerte convicción fuertemente arraigada entre las jerarquías eclesiásticas cuya orientación se caracteriza por una fuerte identidad, de que existe ciertamente una presencia muy grave e inquietante, ampliamente documentada, de muchos afiliados masones dentro de los grandes sistemas totalitarios, incluso con responsabilidades de primer plano". En el punto de mira de monseñor Negri y del brazo más tradicionalista del episcopado internacional está "toda una vulgata cuidadosamente difundida, incluso por algunas personalidades eclesiásticas, sobre el cambio de posición de la Iglesia respecto a la masonería" y aquellos que sostienen, incluso, que sería deseable la colaboración entre la Iglesia y la masonería ya que, en el fondo, tienen un campo de actuación en común, el de la beneficencia, las iniciativas solidarias que son evidentemente perseguidas con connotaciones diversas para confluir en un proyecto único: el bienestar de la humanidad. Monseñor Negri revela: "Personalmente he oído por boca de un altísimo representante de la Iglesia italiana afirmaciones similares que sin embargo no tienen ningún fundamento. Nadie que quiera afrontar seriamente la cuestión Iglesia-masonería puede detenerse en esta superficialidad que, aunque es intolerable para todos, es todavía más intolerable para los representantes de la comunidad eclesiástica".

 

GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Fuente: Vatican Insider

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