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sábado, 5 de noviembre de 2011

Vatican Insider afirma que Monseñor Aguer podría ser nombrado Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

por La Buhardilla de Jerónimo

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Presentamos la traducción de un artículo de Vatican Insider sobre la sucesión del Cardenal Levada en el cargo de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal estadounidense William Levada, habla abiertamente de dejar su puesto inmediatamente después de la conclusión de las fiestas navideñas, en enero de 2012 (como ha escrito Vatican Insider). Levada nació el 15 de junio de 1936; ha cumplido 75 años en junio de este año y, por lo tanto, se encamina al primer año de “prorogatio” en el rol que fue de Joseph Ratzinger hasta la elección de abril de 2005. Ciertamente podría permanecer pero parece que en el origen de su decisión hay problemas de salud física, vinculados tanto al estado de los pulmones como de la columna. No se sabe qué hará después de haber dejado: si permanecerá en Roma o si decidirá volver a los Estados Unidos.

Si la decisión de dejar se confirma, Benedicto XVI se encontrará frente a una opción no sencilla. La Congregación para la Doctrina de la Fe, “la Suprema”, como era llamada en un tiempo, es ciertamente el dicasterio de mayor relieve, prestigio e importancia en el panorama de la Curia Romana. Aún cuando el hecho de que el Pontífice sea un teólogo de profesión y la haya guiado por veinticinco años ciertamente reduce, en cierta medida, el rol y la figura del Prefecto. Pero de todos modos sigue siendo un cargo muy delicado; tanto más ahora que el escándalo de los abusos sexuales ha hecho que la Congregación deba ocuparse de él en primera persona de un modo mucho más profundo que en el pasado.

 

El nombre del candidato más probable (como fue anticipado por Vatican Insider) es el de Gerhard Ludwig Müller, de la diócesis de Ratisbona. Es bien conocido por el Pontífice y, de acuerdo a lo que se dice en el Vaticano, no sería contrario a soportar la carga de Prefecto de la Fe, y no pierde ocasión de manifestar su voluntariosa disponibilidad a Benedicto XVI. Que, como es conocido, por su carácter manso bien puede ser que no logre decir no. Parece que recientemente Müller ha tomado un breve período sabático para dedicarse al estudio de la lengua italiana, y no sólo, tal vez, por amor al idioma de Dante.

 

Un nombre que sería bien valorado es el del cardenal húngaro Peter Erdo. Y es un nombre que ya ha surgido, en el pasado reciente, cuando alguno lo propuso al Papa como candidato a puestos importantes en Roma. Parece que del Apartamento ha llegado una respuesta del género: “Es una buena sugerencia, pero si lo traemos a Roma, ¿quién queda en Europa del este?”. Lo que, si fuese cierto, daría una idea no consoladora del estado de liderazgo de la Iglesia al este de Viena.

 

Y finalmente está quien piensa en un Arzobispo latinoamericano: Héctor Rubén Aguer, Arzobispo de La Plata, en Argentina. Es obispo de La Plata desde el 2000, tiene 68 años – una edad que podría considerarse adecuada - y es un protagonista de la batalla “pro-life” en curso en el país. El problema de la edad es importante. Es cierto que algunos cardenales, como Carlo Caffarra o Rouco Varela, son muy estimados por Benedicto XVI; pero se acercan al surco de los 75 años. Y, por otro lado, un Pontífice de 84 años no puede nombrar Secretario de Estado o Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe a alguno demasiado joven, para no correr el riesgo de dejar en los brazos de un eventual sucesor (ad multos annos, naturalmente), el problema de dónde y cómo reubicar a alguien que está ya prácticamente en la cima de la jerarquía de la Iglesia y que, sin embargo, es demasiado joven para la jubilación.

 

Un problema análogo se presentará en breve para el Prefecto de la Casa Pontificia, el estadounidense James Michael Harvey, nacido en Milwaukee en 1949, y por lo tanto de 62 años. No parece que aprecie la posibilidad de volver a una diócesis americana, después de 23 años de leal servicio a la Casa Pontificia (Juan Pablo II lo nombró en 1998), y probablemente preferiría permanecer en Roma, con un cargo cardenalicio. Tal vez en Santa María la Mayor, como arcipreste, un puesto que otro americano, el cardenal Bernard Francis Law, arzobispo emérito de Boston, está por dejar. Pero para “la madre de todas las iglesias“ [sic] hay otros nombres que circulan; entre ellos, el del cardenal Giovanni Lajolo, que ha dejado recientemente al ex-nuncio en Italia, Giuseppe Bertello, el cargo de Presidente de la Pontificia Comisión para la Ciudad del Vaticano, el ente que guía y administra la pequeña ciudad-Estado, incluidos los museos vaticanos.

 

Fuente: Vatican Insider

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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