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martes, 22 de noviembre de 2011

Discurso del Santo Padre a los niños sobre la Eucaristía



VIAJE APOSTÓLICO A BENÍN
18-20 DE NOVIEMBRE DE 2011

Encuentro con los niños

Discurso del Santo Padre Benedicto XVI
Cotonú, iglesia parroquial de Santa Rita

Sábado 19 de noviembre de 2011

Queridos niños.

Agradezco a Monseñor René-Marie Ehuzu, Obispo de Porto Novo y responsable de la Pastoral
Social de la Conferencia Episcopal de Benin, sus palabras de bienvenida. Doy las gracias también al
Señor Cura Párroco y a Aïcha por lo que me han dicho en nombre de todos. Después de este
precioso momento de adoración, os saludo con gran alegría. Gracias por haber venido tantos.
Dios nuestro Padre nos ha convocado alrededor de su Hijo y nuestro hermano, Jesús, presente en la
hostia consagrada en la misa. Es un gran misterio que hay que adorar y creer. Jesús, que nos quiere
tanto, está verdaderamente presente en los sagrarios de todas las iglesias del mundo, en los sagrarios
de las iglesias de vuestros barrios y parroquias. Os invito a visitarlo con frecuencia para
manifestarle vuestro amor.

Algunos de vosotros habéis hecho ya la primera comunión, otros os estáis preparando para hacerla.
El día de mi primera comunión fue uno de los más bonitos de mi vida. También para vosotros, ¿no
es verdad? Y, ¿sabéis por qué? No sólo por los lindos vestidos, los regalos o el banquete de fiesta,
sino principalmente porque en ese día recibimos por primera vez a Jesús-Cristo. Cuando yo
comulgo, Jesús viene a habitar dentro de mí. Tengo que recibirlo con amor y escucharlo con
atención. En lo más profundo del corazón, le puedo decir por ejemplo: «Jesús, yo sé que tú me
amas. Dame tu amor para que te ame y ame a los demás con tu amor. Te confío mis alegrías, mis
penas y mi futuro». Queridos niños, no dudéis en hablar de Jesús a los demás. Es un tesoro que hay
que saber compartir con generosidad. En la historia de la Iglesia, el amor a Jesús ha llenado de valor
y de fuerza a muchos cristianos, incluso a niños como vosotros. Así, a san Kizito, un muchacho
ugandés, lo mataron porque él quería vivir según el bautismo que acababa de recibir. Kizito rezó.
Había comprendido que Dios no sólo es importante sino que lo es todo.

Pero, ¿qué es la oración? Es un grito de amor dirigido a Dios nuestro Padre, deseando imitar a Jesús
nuestro Hermano. Jesús se fue a un lugar apartado para orar. Como Jesús, yo también puedo
encontrar cada día un lugar tranquilo para recogerme delante de una cruz o una imagen sagrada y
hablar y escuchar a Jesús. También puedo usar el Evangelio. Después me fijo con el corazón en un
pasaje que me ha impresionado y que me guiará durante la jornada. Quedarme así por un rato con
Jesús, él me puede llenar con su amor, su luz y su vida. Y estoy llamado, por mi parte, a dar este
amor que recibo en la oración a mis padres, mis amigos, a todos los que me rodean, incluso a los
que no me quieren o a los que yo quiero tanto. Queridos niños, Jesús os ama. Pedid también a
vuestros padres que recen con vosotros. Algunas veces habrá que insistirles un poco. No dudéis en
hacerlo. Dios es muy importante.

Que la Virgen María, su madre, os enseñe a amarlo cada vez más mediante la oración, el perdón y la
caridad. Os confío a todos a Ella, así como a vuestras familias y educadores. Mirad, saco un rosario
de mi bolsillo. El rosario es como un instrumento que uso para rezar. Es muy sencillo rezar el rosario. Tal vez lo sabéis ya, si no es así, pedid a vuestros padres que os lo enseñen. Además, cada
uno de vosotros recibirá un rosario al terminar nuestro encuentro. Cuando lo tengáis en vuestras
manos, podréis rezar por el Papa, os lo ruego, por la Iglesia y por todas las intenciones importantes.
Y ahora, antes de que os bendiga con gran afecto, recemos juntos un Ave María por los niños de
todo el mundo, especialmente por los que sufren a causa de la enfermedad, el hambre y la guerra.
Recemos ahora: Ave María, etc.

© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana

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