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jueves, 15 de septiembre de 2011

A propósito de un “Preámbulo Doctrinal”

Guillermo Juan Morado


He leído el comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede sobre el encuentro mantenido en el día de hoy, 14-X-2011, entre la Congregación para la Doctrina de la Fe y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

Me parece un comunicado muy interesante. No solo por lo que dice, sino por lo que promete: “la Congregación para la Doctrina de la Fe considera como base fundamental para alcanzar la plena reconciliación con la Sede Apostólica la aceptación del texto del ‘Preámbulo Doctrinal’ que ha sido entregado durante el encuentro del 14 de septiembre de 2011”.

Se menciona explícitamente un “Preámbulo doctrinal”; es decir, un punto de partida, una especie de base común que ha servir de supuesto para abordar cuestiones posteriores. Y no olvidemos el adjetivo: “doctrinal”, concerniente a la doctrina. No se trata solo de disciplina o de ritos, sino de doctrina.

¿De qué trata tal “Preámbulo”? Según la Sala de Prensa, “enuncia algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el ‘sentire cum Ecclesia’, dejando al mismo tiempo a la legítima discusión el estudio y la explicación teológica de determinadas expresiones o formulaciones presentes en los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio sucesivo”.

Cuando se conozca ese “Preámbulo”, su aportación a la gnoseología teológica será, cabe suponer, de gran valor. Ayudará a discernir cómo compaginar la fidelidad al Magisterio, también al Magisterio ordinario no infalible –fidelidad que se le pide a todo católico-, con la legitimidad, y podríamos decir incluso con la necesidad, de mejorar y aun discutir teológicamente determinadas formulaciones concretas.

En algún sitio he leído que “porque los dogmas son verdaderos, pueden ser interpretados”. Obviamente, no de cualquier manera, ya que tratándose de “dogmas” en sentido estricto se fija no solo un contenido sino también un lenguaje. Si esta apertura a la interpretación cabe en el magisterio extraordinario, mucho más puede caber en el magisterio ordinario y, sobe todo, en el magisterio ordinario no infalible.

Debe quedar claro que jamás se puede interpretar un “dogma” en contra de lo que dice expresamente y tampoco en contra del sentir de la Iglesia, de su tradición, de su catolicidad, de su universalidad. Clarificar las posibilidades de recta interpretación en lo que atañe al Magisterio ordinario no infalible será un gran servicio que este “Preámbulo”, si se hace público, puede prestar a todos.


No he deseado entrar en el tema concreto de las dificultades de tipo doctrinal que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X experimenta con relación al Magisterio reciente. No es mi cometido hacerlo. Solo puedo, en este punto, pedir a Dios que siga iluminando y fortaleciendo al papa. Y que los que forman la Fraternidad acojan los esfuerzos del papa con espíritu de obediencia a la verdad y con amplitud de ánimo.

Guillermo Juan Morado.

Fuente: Infocatólica

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