Archivos del blog

jueves, 15 de septiembre de 2011

15 de septiembre, fiesta de los Dolores de la Santísima Virgen

mater-dolorosa

La Iglesia dedica dos fiestas durante el año a honrar los Dolores de la Santísima Virgen. La primera es la del viernes de la Semana de Pasión. Antiguamente se la llamaba con toda propiedad la fiesta de la Compasión de María. La segunda es la del 15 de septiembre. Litúrgicamente, ambas fiestas son relativamente recientes y si bien tienen partes comunes, el carácter de cada una está bien determinado en el oficio. La del Viernes de Pasión considera los sufrimientos de María al pie de la Cruz, y la del 15 de septiembre -la de hoy- sus siete dolores, devoción propagada por los servitas, en el siglo XIII.
"No te olvides de los gemidos de tu Madre" nos dice la liturgia. Las misas son casi idénticas, pero el Oficio, especialmente los himnos, son distintos.


Secuencia antes del Evangelio: Stabat Mater

Sequentia Stabat Mater


1. Stabat Mater dolorosa    
Iuxta crucem lacrimosa
Dum pendebat Filius

2. Cuius animam gementem
Contristatam et dolentem
Pertransivit gladius

3. O quam tristis et afflicta
Fuit illa benedicta
Mater unigeniti!

4. Quae moerebat et dolebat,
Pia Mater, dum videbat
Nati poenas incliti

5. Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
In tanto supplicio?

6. Quis non posset contristari,
Christi Matrem contemplari
Dolentem cum Filio?

7. Pro peccatis suae gentis
Vidit Iesum in tormentis,
Et flagellis subditum.

8. Vidit suum dulcem natum
Moriendo desolatum
Dum emisit spiritum

9. Eia Mater, fons amoris
Me sentire vim doloris
Fac, ut tecum lugeam

10. Fac, ut ardeat cor meum
In amando Christum Deum
Ut sibi complaceam

11. Sancta Mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
Cordi meo valide.

12. Tui nati vulnerati,
Tam dignati pro me pati,
Poenas mecum divide.

13. Fac me tecum, pie, flere,
Crucifixo condolere,
Donec ego vixero.

14. Iuxta crucem tecum stare,
Et me tibi sociare
In planctu desidero

15. Virgo virginum praeclara,
Mihi iam non sis amara
Fac me tecum plangere

16. Fac, ut portem Christi mortem
Passionis fac consortem,
Et plagas recolere.

17. Fac me plagis vulnerari,
Fac me cruce inebriari,
Et cruore Filii

18. Flammis ne urar succensus
Per Te, Virgo, sim defensus
In die iudicii

19. Christe, cum sit hinc exire,
Da per Matrem me venire
Ad palmam victoriae

20. Quando corpus morietur,
Fac, ut animae donetur
Paradisi gloria. Amen





OurLadyofSorrows




Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.


Promesas asociadas a la Corona de los Siete Dolores de la Virgen


La Santísima Virgen María manifestó a Sta. Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:

1. Pondré paz en sus familias.

2. Serán iluminados en los Divinos Misterios.

3. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

4. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.

5. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.

6. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.

7. He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.



Acto de Contrición
Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.

Primer Dolor - La profecía de Simeón
(cf. Lucas 2,22-35)
Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria



Segundo Dolor - La huida a Egipto (Mateo 2,13-15)
Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria

Tercer Dolor - El Niño perdido en el Templo
(Lucas 2,41 -50)
Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria




Cuarto Dolor - María se encuentra con Jesús camino al Calvario

Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria



Quinto Dolor - Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39)
Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria

Sexto Dolor - María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz
(Marcos 15, 42-46)
Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria

Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro y la Soledad de María
(Juan 19, 38-42)
¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.
Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria




Oración final
Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario