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martes, 9 de agosto de 2011

Monseñor Marino condenó el aborto y la "unión contraria a la ley de Dios"

 

 

El Obispo Diocesano Antonio Marino pidió "trabajo digno", cargó contra el aborto y criticó "el nuevo concepto de familia al justificar la decadencia de las costumbres y las uniones contrarias a la ley de Dios y a la naturaleza de las cosas". También denunció una "indebida injerencia del Estado en materia de moral".

Diario La Capital, 08-Ago-2011.- Si bien la concurrencia de fieles al santuario de San Cayetano había comenzado con el primer minuto del día, ayer a las 15 se realizó la tradicional procesión con la imagen del santo por las calles del barrio, encabezada por el Obispo Diocesano.

Una vez concluida la peregrinación, y mientras la cola para entrar al santuario daba la vuelta por la calle Bolívar, la misa se celebró en un altar al aire libre especialmente dispuesto para la ocasión sobre la calle Nasser, así los fieles se pudieron instalar más cómodos sobre la plaza.

Luego de la bienvenida al Obispo, brindada por el párroco local Juan Pablo Cayrol, se procedió a la lectura de los salmos y del evangelio.

Monseñor Marino, en su homilía, reclamó "trabajo digno" para todos los argentinos, cargó contra el aborto y las uniones de personas del mismo sexo, a la vez que calificó de"eufemismo a la salud reproductiva".

Asimismo, explicó que San Cayetano es considerado el Santo de la Providencia porque "enseñó y explicó con la elocuencia de sus palabras y magisterio persuasivo de su vida la enseñanza de Jesús".

"Hace cinco siglos -añadió- la Iglesia y la sociedad estaban necesitados de una reforma profunda. San Cayetano propuso mirar a los orígenes, a las fuentes de toda verdadera renovación, y se abrazó a la forma de vida apostólica para proponerla a los sacerdotes y empapar de su espíritu también a los fieles laicos".

Además, sentenció que "ante la decadencia de las costumbres, sintió la llamada divina" y pidió que de la mano de "la providencia de Dios puedan construir un mundo nuevo y un orden social más justo".

 

Trabajo digno

Como en el país San Cayetano es reconocido como el Patrono del Trabajo, el Obispo señaló que "la falta crónica de puestos de trabajo, dignamente remunerados, y las peculiares y dramáticas condiciones por las que ha pasado y sigue pasando nuestro país, ha hecho que muchos hermanos y hermanas que buscan ganar honestamente sus sustentos acudan a su fe religiosa para encontrar sostén y fortaleza".

Asimismo, aseveró que "el trabajo dignifica y humaniza al ser humano" y lo consideró "un derecho fundamental, cuya raíz se encuentra en su propia naturaleza de ser a imagen y semejanza de Dios".

Y, según la Iglesia, aquí radica la "clave de la cuestión social: es mediante el trabajo que el hombre se realiza y se perfecciona a sí mismo, perfeccionando al mismo tiempo a este mundo", señaló el purpurado.

En ese sentido, pidió de manera "urgente recrear una cultura del trabajo en nuestra patria. Nuestro pueblo busca un trabajo digno, no pide planes ni regalos ni trabajos precarios o informales. Lo necesita para el sustento económico y como forma de desarrollo de su personalidad, en el aspecto social, cultural y espiritual".

Por otra parte, instó a las creyentes a "ser la fragancia de Cristo en medio de las realidades temporales, remando contra la corriente de este mundo; las modas del momento; la tiranía cotidiana de algunos medios de comunicación social; ante las necesidades objetivas de crear fuentes de trabajo; brindar más y mejor educación, asegurar la salud y principalmente la seguridad e integridad de la vida de los integrantes de la patria".

 

Educación

En otro tramo de la homilía, calificó de "extraño" el hecho de que "algunos impulsen leyes según las cuales habría licencia para matar al inocente concebido en el seno de su madre. Nos interesan las dos vidas y por eso nos comprometemos en impulsar acciones pastorales concretas de protección integral a la mujer que por cualquier motivo sobrelleva un embarazo no deseado", aseveró.

En tal sentido consideró "lamentable" que "en vez de educar a la juventud en el amor verdadero y en el sentido genuino de la sexualidad humana, necesariamente vinculada al amor comprometido, inventemos el eufemismo de la salud reproductiva".

También criticó que "a través de planeas educativos se enseñe un nuevo concepto de familia para justificar la decadencia de las costumbres y las uniones contrarias a la ley de Dios y a la naturaleza de las cosas".

Por último, les pidió a los fieles que "no se dejen engañar" por una revista de educación sexual integral del Ministerio de Educación que "habla desde la ideología y no desde la ciencia" y lo consideró como "un ejemplo de indebida injerencia del Estado en materia de moral".

 

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