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miércoles, 1 de junio de 2011

Discernir siempre calidad de música usada en liturgia, alienta el Papa

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En su carta enviada en ocasión del 100° aniversario del Pontificio Instituto de Música Sacra, el Papa Benedicto XVI alentó a tener la formación adecuada que permita discernir siempre la calidad de la música que se usa en la liturgia.

En el texto dado a conocer hoy y enviado al Cardenal Zenon Grocholewski, Gran Canciller del Pontificio Instituto, el Papa recuerda que fue San Pío X quien fundó la Escuela Superior de Música Sacra, elevada dos décadas después a Pontificio Instituto por Pío XI.

Benedicto XVI destacó que para comprender claramente la identidad y la misión de ese Instituto era necesario saber que San Pío X lo fundó "ocho años después de haber emanado el Motu Proprio ‘Tra le sollecitudini’ del 22 de noviembre de 1903, con el que llevó a cabo una profunda reforma en el campo de la música sacra, recurriendo a la gran tradición de la Iglesia contra el influjo ejercido por la música profana, sobre todo la ópera".

"Para ser actuada en la Iglesia universal, esa intervención magisterial necesitaba de un centro de estudios y de enseñanza que transmitiera de forma fiel y calificada las líneas indicadas por el Sumo Pontífice según la tradición, auténtica y gloriosa, que se remonta a San Gregorio Magno".

"En el lapso de los últimos cien años –prosiguió Benedicto XVI– esta institución ha asimilado, elaborado y transmitido los contenidos doctrinales y pastorales de los documentos pontificios, al igual que los del Concilio Vaticano II concernientes a la música sacra para que iluminen y guíen la obra de los compositores, de los maestros de capilla, de los liturgistas, de los músicos y de todos los formadores en este ámbito".

El Papa resaltó después cómo desde San Pío X hasta hoy "teniendo en cuenta la evolución natural, hay una continuidad sustancial del Magisterio acerca de la música sacra" y citó a Pablo VI y Juan Pablo II, que "a la luz de la constitución conciliarSacrosanctum concilium reiteraron la finalidad de la música sacra, es decir, ‘la gloria de Dios y la santificación de los fieles’".

Ambos pontífices propusieron además "los criterios fundamentales de la tradición al respecto: el sentido de la oración, la dignidad y la belleza; la plena adherencia a los textos y gestos litúrgicos; la participación de la asamblea y, por lo tanto, la adaptación legítima a la cultura local conservando al mismo tiempo la universalidad del lenguaje".

Otros elementos que consideraron fueron también "el primado del canto gregoriano como modelo supremo de música sacra y la cuidadosa valoración de las otras formas expresivas que forman parte del patrimonio histórico litúrgico de la Iglesia, especialmente, pero no sólo la polifonía; la importancia de la ‘schola cantorum’, en particular en las catedrales".

"Pero tenemos que preguntarnos siempre: ¿Cuál es el verdadero sujeto de la liturgia? La respuesta es sencilla: la Iglesia. No es el individuo o el grupo que celebra la liturgia, sino que ésta es en primer lugar la acción de Dios a través de la Iglesia, que cuenta con su historia, su rica tradición y su creatividad".

"La liturgia, y en consecuencia la música sacra, ‘vive de una relación constante y adecuada entre sana ‘traditio’ y ‘legitima progressio’, teniendo siempre presente que estos dos conceptos se integran mutuamente porque la tradición es una realidad viva y engloba por lo tanto en sí misma el principio del desarrollo y del progreso", aseguró.

Siendo fiel a su misión y teniendo en cuenta los elementos descritos, continuó el Papa, "este Pontificio Instituto seguirá ofreciendo una contribución válida para la formación en este campo, de pastores y fieles laicos en las Iglesias particulares, favoreciendo también, un adecuado discernimiento de la calidad de las composiciones musicales utilizadas en las celebraciones litúrgicas".

"Para estas importantes finalidades –concluyó– pueden contar con mi constante solicitud, acompañada del particular recuerdo en la oración, que confío a la celeste intercesión de la Beata Virgen María y de Santa Cecilia, mientras, auspiciando copiosos frutos de las celebraciones centenarias, de corazón imparto a usted, a los docentes y al personal y a todos los alumnos del Instituto, una especial Bendición Apostólica".

 

Fuente: Aciprensa

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