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martes, 29 de marzo de 2011

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

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ESTACIÓN EN SANTA CRUZ DE JERUSALÉN *
I clase - Ornamentos morados o de color Rosa.

   Propónenos hoy la Iglesia en sus Oficios nocturnos una nueva figura del Salvador, el gran adalid y libertador del pueblo de Israel vejado y cautivo de los egipcios. Su historia viene a resumirse en estas dos ideas: Moisés libertó a pueblo de Dios y le hizo atravesar el Mar Rojo. Luego le alimentó en el desierto con el maná, anunciándole al propio tiempo que había de enviar Dios al Profeta, o sea, al Mesías (Ev.).
   Además, Dios entregó a Moisés su santa Ley en las cimas del Sinaí, y le condujo hasta la Tierra de Promisión, tierra que fluía leche y miel. En medio de ella habrá de erguirse más tarde la ciudad de Jerusalén, con su templo hecho según la traza del Tabernáculo del desierto. A ella subirán las tribus de Israel para cantar las maravillas que con su pueblo ha obrado Dios (Ant. de Entrada, Gr., Ant. de Comunión).
La misa de hoy nos muestra precisamente el cumplimiento de estas antiguas figuras. El verdadero Libertador es Jesucristo, pues, cual otro Moisés, nos libertó a todos del cautiverio del pecado. Las aguas del Mar Rojo son las aguas salvadoras del santo Bautismo. El maná llovido del cielo es la Eucaristía tan prodigiosamente multiplicada; y mediante la gracia sobreabundante que nos confieren estos dos Sacramentos, podemos llegar hasta el templo de Dios, que es la Iglesia, que es sobre todo la celestial Jerusalén, en donde sin cesar se canta “el Cántico de Moisés y del Cordero”.
   Parece, pues, muy natural que la estación se celebre en Santa Cruz de Jerusalén y por eso la Ant. de Entrada, la de Comunión y el Tracto hablan de Jerusalén, comparada por S. Pablo en la Epístola con el Monte Sinaí.
   En este día bendice el Papa la llamada Rosa de Oro, que simboliza el jardín ameno y aromático de la celestial Jerusalén, del Paraíso de delicias. De ahí los ornamentos de color rosa que hoy se emplean, como también en el Domingo 3º de Adviento. Óyense en este día los acordes melodiosos del órgano, mudo los Domingos anteriores, y el altar se ve engalanado con flores.
    Así como el Domingo “Gaudete (Regocijaos) viene en Adviento, animándonos a proseguir con generosidad en nuestra laboriosa preparación a las fiestas de Navidad, así también el Domingo “Laetare (Alegraos) señala como un descanso en la carrera cuaresmal. La Iglesia quiere que brille en nuestras almas un rayo de alegría, que parte de la iglesia del Calvario esperanza nuestra, para animarnos a perseverar en la lucha contra el demonio, la carne y el mundo, hasta tanto que llegue la santa Pascua.
   El Evangelio nos habla de la multiplicación de los panes y de los peces, símbolos entrambos de la Eucaristía que recibiremos al celebrar nuestra Pascua. La Epístola, a su vez, nos habla de nuestra liberación por medio del Bautismo (que los Catecúmenos recibían por Pascua), o bien por el sacramento de la Penitencia, el cual nos permite recobrar la libertad cristiana.
   Los dos hijos de Abrahán significan entrambos Testamentos (Ep.): Ismael, hijo de Agar, es imagen de los Judíos esclavos de la Ley mosaica; Isaac, hijo de Sara, figura a los Gentiles, hechos por su fe herederos de las promesas mesiánicas.
   Pidamos al Señor que, en medio de las pruebas que tuviere a bien enviamos, o de las penitencias que nosotros mismos nos impusiéremos por nuestros pecados, nos sostenga siempre con sus divinos consuelos (Or.),
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Antiphona ad Introitum. Is. 66, 10 et 11. Lætáre, Jerúsalem: et convéntum fácite, omnes qui dilígitis eam: gaudéte cum lætítia, qui in tristítia fuístis: ut exsultétis, et satiémini ab ubéribus consolatiónis vestræ. Ps. 121, 1. Lætátus sum in his quæ dicta sunt mihi: in domum Dómini íbimus.

V. Glória Patri.

Antífona de entrada.

Alégrate, Jerusalén,  y regocijaos con ella todos los que la amáis; gozaos los que estuvisteis tristes; para que os llenéis de júbilo y recibáis los consuelos que manan de sus pechos. Ps. Me alegré cuando se me dijo: Iremos a la casa del Señor. V. Gloria al Padre.

El Gloria in excelsis no se dice en el Tiempo de Cuaresma, salvo en las fiestas.

Oratio

Concéde, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui ex mérito nostræ actiónis afflígimur, tuae grátiæ consolatióne respirémus. Per Dóminum nostrum.

R. Amen

Oración

Concédenos, oh Dios omnipotente, que los que justamente somos afligidos a causa de nuestras acciones, respiremos con el consuelo de tu gracia. Por Nuestro Señor Jesucristo.   

R. Amén. 

Epístola

Gracias a la Redención de Jesucristo, nosotros somos hijos de predilección y herederos de las divinas promesas, y por eso, sacudiendo resueltamente el yugo del pecado, debemos proclamar nuestra condición de hombres libres.

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Gálatas

Gal. 4, 22-31

Fratres: Scriptum est: Quóniam Abraham duos fílios hábuit: unum de ancílla, et unum de líbera. Sed qui de ancílla, secúndum carnem natus est:

qui autem de líbera, per repromissiónem: quæ sunt per allegoríam dicta. Hæc enim sunt duo testaménta: unum quidem in monte Sina, in servitútem génerans: quæ est Agar: Sina enim mons est in Arábia, qui conjúnctus est ei, quæ nunc est

Jerúsalem, et servit cum fíliis suis; illa autem, quæ sursum est Jerúsalem, líbera est, quæ est mater nostra. Scriptum est enim: Lætáre, stérilis, quæ non paris: erúmpe et clama, quæ non párturis: quia multi fílii desértæ, magis quam ejus, quæ habet virum. Nos autem, fratres, secúndum Isaac promissiónis fílii sumus. Sed quómodo tunc is, qui secúndum carnem natus fúerat, persequebátur eum, qui secúndum spíritum: ita et nunc. Sed quid dicit Scriptúra? Ejice ancíllam et fílium ejus: non enim heres erit fílius ancíllæ cum fílio líberæ. Itaque, fratres, non sumus ancíllæ fílii, sed líberæ: qua libertáte Christus nos liberávit.

Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Escrito está que Abrahán tuvo dos  hijos, uno de la esclava, y otro de la libre(1). Mas, el de la esclava nació según la carne y el de la libre en virtud de la promesa, lo cual fue dicho en un sentido alegórico. Porque estas dos madres son los dos Testamentos. El uno dado en el monte Sinaí, que engendra esclavos, el cual es figurado en Agar; porque el Sinaí es un monte en Arabia, que corresponde a la Jerusalén de aquí abajo, la cual es esclava con sus hijos. Mas aquella Jerusalén de arriba es libre; y es madre de todos notros. Porque escrito está: Alégrate, estéril, que no pares; prorrumpe en gritos de júbilo tú que no eres fecunda; porque son muchos más los hijos de la abandonada, que los de la que tiene marido. Nosotros, pues, hermanos, somos los hijos de la promesa, figurados en Isaac. Mas, así como entonces el que había nacido según la carne, perseguía al nacido según el espíritu, así sucede también ahora. Pero, ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, pues no será heredero hijo de la esclava con el hijo de la libre(2). Y así, hermanos, nosotros no somos hijos de la esclava, sino de la libre; y esta libertad Cristo nos la ha adquirido.

Graduale. Ps. 121, 1 et 7. Lætátus sum in his, quæ dicta sunt mihi: in domun Dómini íbimus V. Fiat pax in virtúte tua: et abundántia in túrribus tuis.

Tractus. Ps. 124, 1-2. Qui confídunt in Dómino, sicut mons Sion: non commovébitur in ætérnum, qui hábitat in Jerúsalem. V. Montes in circúitu ejus: et Dóminus in circúitu pópuli sui, ex hoc nunc et usque in sǽculum.

Gradual. Me alegré cuando se me dijo: Vamos a partir para la casa del Señor. V. Reine la paz en tus fortalezas, y la abundancia en tus torres. 

Tracto. Los que confían en el Señor son como el monte de Sión; jamás se bamboleará el que habita en Jerusalén. V. Jerusalén está rodeada de montañas; así el Señor rodea a su pueblo, desde ahora y para siempre.

 

Evangelio

   La multiplicación milagrosa de los panes y de los peces, que aquí se relata, nos debe hacer pensar en la multiplicación multimillonaria del pan eucarístico y en las interminables multiplicaciones de las espigas de trigo y de todos los frutos del campo y de los animales comestibles del agua, de la tierra y del aire, y estimular nuestra confianza y gratitud en la Divina Providencia.

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem

Joann. 6, 1-15

In illo témpore: Abiit Jesus trans mare Galilǽæ, quod est Tiberíadis: et sequebátur eum multitúdo magna, quia vidébant signa quæ faciébat super his qui infírmabántur. Súbiit ergo in montem Jesus: et ibi sedébat

cum discípulis suis. Erat autem próximum Pascha, dies festus Judæórum. Cum sublevásset ergo óculos Jesus et vidísset quia multitúdo máxima venit ad eum, dixit ad Philíppum: Unde emémus panes, ut mandúcent hi? Hoc autem dicébat

tentans eum: ipse enim sciébat quid esset factúrus. Respóndit ei Philíppus: Ducentórum denariórum panes non suffíciunt eis, ut unusquísque módicum quid accípiat. Dicit ei unus ex discípulis ejus, Andréas, frater

Simónis Petri: Est puer unus hic, qui habet quinque panes hordeáceos et duos pisces: sed hæc quid sunt inter tantos? Dixit ergo Jesus: Fácite hómines discúmbere. Erat autem fænum multum in loco. Discubuérunt

ergo viri, número quasi quinque mília. Accépit ergo Jesus panes, et cum grátias egísset, distríbuit discumbéntibus: simíliter et ex píscibus, quantum volébant. Ut autem impléti sunt, dixit discípulis suis: Collígite quæ superavérunt fragménta, ne péreant. Collegérunt ergo, et implevérunt duódecim cóphinos fragmentórum ex quinque

pánibus hordeáceis, quæ superfuérunt his qui manducáverant. Illi ergo hómines cum vidíssent quod Jesus fécerat signum, dicébant: Quia hic est vere Prophéta, qui ventúrus est in mundum. Jesus ergo cum cognovísset quia ventúri essent ut ráperent eum et fácerent eum regem, fugit íterum in montem ipse solus.

Credo.

U Continuación del santo Evangelio según S. Juan.

En aquel tiempo, pasó Jesús a la otra parte del mar de Galilea, que es el lago Tiberíades, y le seguía una gran multitud de gente, porque veían los milagros que hacía con los enfermos. Subió, pues, Jesús, a un monte, y sentóse allí con sus discípulos. Acercábase ya la Pascua, día de gran fiesta para los judíos. Habiendo, pues, alzado Jesús los ojos, y viendo que venía hacia sí tan gran multitud, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos panes para que coma esta gente? Esto lo decía para probarle, pues Él sabía bien lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les alcanzan para que cada uno tome un bocado. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: mas, ¿qué es esto para tanta gente? Pero Jesús dijo: Haced sentar a esas gentes. En aquel lugar había mucha hierba. Sentáronse, pues, como unos cinco, mil hombres. Tomó entonces, Jesús, los panes, y habiendo dado gracias a su Padre, los repartió entre los que estaban sentados, y lo mismo hizo con los peces,  dando a todos cuanto querían. y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos : Recoged los pedazos que han sobrado, para que no se pierdan. Hiciéronlo así, y llenaron doce cestos de los pedazos que habían sobrado de los cinco panes de cebada, después que todos hubieron comido. Aquellos hombres, cuando vieron el milagro que había hecho Jesús, decían: ¡Este es verdaderamente el Profeta que ha de venir al mundo! Y Jesús, notando que habían de venir para llevárselo y hacerle Rey, huyó otra vez al monte, Él solo.

Credo.

Antiphona ad Offertorium. Ps. 134, 3 et 6. Laudáte Dóminum, quia benígnus est: psállite nómini ejus, quóniam suávis est: ómnia quæcúmque vóluit, fecit in cælo et in terra.

Antífona del Ofertorio.

Alabad al Señor, por que es benigno; cantad himnos a su Nombre, porque es suave. Todo cuanto quiso ha hecho el Señor en el cielo y en la tierra.

Secreta

Sacrifíciis præséntibus, Dómine, quǽsumus, inténde placátus: ut et devotióni nostræ profíciant et salúti. Per Dóminum.

Secreta

Pedímoste Señor, mires propicio el presente sacrificio: a fin de que aproveche a nuestra devoción y a nuestra salud. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio de Cuaresma

Vere dignum et justum est,

æquum et salutáre, nos tibi

semper et ubíque grátias ágere:

Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui corporáli jejúnio vítia cómprimis, mentem élevas, virtútem largíris et prǽmia: per Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes ac beáta Séraphim socia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus...

Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Que con el ayuno corporal reprimes las pasiones, elevas el espíritu, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, la adoran las Dominaciones y tiemblan las Potestades. Los Cielos y las Virtudes celestiales y los bienaventurados Serafines la celebran con el mismo júbilo. Te suplicamos, Señor, que con sus voces admitas también las nuestras, diciéndote con humilde confesión:

Santo, santo, santo, etc.

Antiphona ad Communionem. Ps. 121, 3-4. Jerúsalem, quæ ædificátur ut cívitas, cujus participátio ejus in idípsum: illuc enim ascendérunt tribus, tribus Dómini, ad confiténdum nómini tuo, Dómine.

Antífona de Comunión.

Jerusalén es como una ciudad, tan perfectamente construida, que todas sus partes se hallan bien unidas. Allá suben las tribus, las tribus todas del Señor, para alabar tu Nombre, Señor.

Postcommunio

Da nobis, quǽsumus, miséricors Deus: ut sancta tua, quibus incessánter explémur, sincéris tractémus obséquiis, et fidéli semper mente sumámus. Per Dóminum.

Postcomunión

Concédenos, oh Dios misericordioso, la gracia de tratar siempre con respeto sincero este Sacramento, que incesantemente nos sacia, y de recibirlo con gran espíritu de fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

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· * Santa Elena, madre de Constantino, solía vivir en su palacio del monte Celio, palacio que llamaban casa pretoriana. La Santa lo transformó, con objeto de poner en él reliquias de la Vera Cruz. Así que después se vino a llamar aquel templo Sta. Cruz de Jerusalén.

· (1) Ellos fueron: Ismael, hijo de la esclava Agar, e Isaac, hijo de Sara, señora de su casa. Agar figura del Antiguo Testamento, Sara del Nuevo.

· (2)  Conocidos son los disgustos que tenía Abraham con Sara y con Agar, y como al fin tuvo que echar a esta última con su hijo para tener paz. Agar era esclava de condición; pero los esclavos eran también sometidos a la Ley mosaica.

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Escuche el Canto Gregoriano de la Misa de este Domingo grabado en vivo

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