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domingo, 24 de enero de 2010

Tercer domingo después de Epifanía

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Seq. Sanctii Evangelii sec. Mattheum 8, 1-13B

In tempore: Cum descendísset
Iesus de monte, secútæ
sunt eum turbæ multæ: et ecce leprósus
véniens, adorábat eum, dicens: Dómine,
si vis, potes me mundáre. Et
exténdens Iesus manum, tétigit eum,
dicens: Volo. Mundáre. Et conféstim
mundáta est lepra eius. Et ait illi Iesus:
Vide, némini díxeris: sed vade, osténde
te sacerdóti, et offer munus, quod
præcépit Móyses, in testimónium illis.
Cum autem introísset Caphárnaum,
accéssit ad eum centúrio, rogans eum,
et dicens: Dómine, puer meus iacet in
domo paralyticus, et male torquétur.
Et ait illi Iesus: Ego véniam, et curábo
eum. Et respóndens centúrio, ait:
Dómine, non sum dignus, ut intres sub
te'um meum: sed tantum dic verbo,
et sanábitur puer meus. Nam et ego
homo sum sub potestáte constitútus,
habens sub me milites, et dico huic:
Vade, et vadit: et álii: Veni, et venit; et
servo meo: Fac hoc, et facit. Audiens
autem Iesus, mirátus est, et sequéntibus
se dixit: Amen dico vobis, non invéni
tantam fldem in Israël. Dico autem
vobis, quod multi ab Oriénte et
Occidénte vénient, et recúmbent cum
Abraham, et Isaac, et Iacob in regno
cælórum: fílii autem regni eiiciéntur in
ténebras exterióres: ibi erit fletus, et
stridor déntium. Et dixit Iesus centurióni:
Vade, et sicut credidisti, fiat tibi.
Et sanátus est puer in illa hora.


En aquél tiempo: Habiendo bajado
Jesús del monte, le siguió
mucho gentío; y viniendo a El un leproso,
le adoraba diciendo: Señor, si
quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo
Jesús la mano, le tocó diciendo:
Quiero, queda limpio. Y al instante
quedó limpio de su lepra. Y le dijo
Jesús: Mira que a nadie lo cuentes; pero
ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece
la ofrenda que mandó Moisés, para
que les sirva de testimonio. Y habiendo
entrado en Cafarnaúm se llegó
a El un centurión y le rogó diciendo:
Señor, tengo un criado postrado en casa,
paralítico, y sufre mucho. A lo que
respondió Jesús: Yo iré y le curaré. Y
replicó el centurión: Señor, yo no soy
digno de que entres bajo mi techo; pero
di una sola palabra y será curado
mi siervo. Pues yo soy un hombre que,
aunque bajo la potestad de otro, como
tengo soldados a mi mando, digo
al uno:Vete, y va; y a otro: Ven, y viene:
y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al
oírle Jesús, quedó admirado y dijo a los
que le seguían: En verdad os digo, que
no he encontrado tanta fe en Israel. Y
también os digo: muchos vendrán de
Oriente y del Occidente, y se pondrán
a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob
en el reino de los cielos; pero los hijos
destinados a este reino serán arrojados
a las tinieblas del exterior, donde habrá
llanto y rechinar de dientes. Y dijo
al centurión: Vete, y te sucederá como
has creído: y sanó el criado en aquella
hora.


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