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domingo, 8 de noviembre de 2009

Vigésimo tercer domingo después de Pentecostés

Seq. Sanctii Evangelii sec. Mattheum 9, 18-26B
In illo témpore: Loquénte Iesu ad turbas, ecce princeps unus accéssit, et adorábat eum, dicens: Dómine, fília mea modo defúncta est: sed veni, impóne manum tuam super eam, et vivet. Et surgens Iesus sequebátur eum, et discípuli eius. Et ecce múlier, quæ sánguinis fluxum patiebátur duódecim annis, accéssit retro, et tétigit fímbriam vestiménti eius. Dicébat enim intra se: Si tetígero tantum vestiméntum ejus, salva ero. At Iesus convérsus et videns eam, dixit: Confíde, fília, fides tua te salvam fecit. Et salva facta est múlier ex illa hora. Et cum venísset Iesus in domum príncipis, et vidísset tibícines et turbam ultuántem, dicébat: Recédite: non est enim mórtua puélla, sed dormit. Et deridébant eum. Et cum eiécta esset turba, intrávit et ténuit manum eius. Et surréxit puélla. Et éxiit fama hæc in univérsam terram illam.


En aquel tiempo: Mientras hablaba Jesús a las turbas, llegóse a El un príncipe, y le adoró diciendo: Señor, acaba ahora de morir mi hija; pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá. Levantóse Jesús, y le fue siguiendo acompañado de sus discípulos. Al mismo tiempo una mujer, que padecía doce años flujo de sangre, llegándose por detrás, tocó la orla de su vestido. Porque se decía: Si logro tocar tan solo su vestido, quedaré sana. Volviéndose Jesús, y mirándola dijo: Ten confianza,h5a, tu fe te ha salvado. Y quedó sana la mujer desde aquella hora. Cuando llegó Jesús a la casa de aquel príncipe, y vio los tañedores de flautas, y la multitud alborotada, dijo: Retiraos; pues la muchacha no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de El. Expulsada la turba, entró Jesús y tomó a la joven por la mano, levantándose ésta al instante. Y la fama de este milagro corrió por toda aquella comarca.

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