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domingo, 26 de agosto de 2012

+ ¿Porqué difundimos la Forma Extraordinaria ? +


¨Es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que no se ha abrogado nunca, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia.¨ Motu Proprio Summorum Pontificum – Benedicto XVI

Muchas veces, al hablar de la Misa de San Pio V, se nos pregunta el fundamento de nuestro apego a ella. Más aún se nos inquiere en nuestro caso particular, que por razón de la edad, nunca podíamos haber asistido a él, cuando era la Forma Ordinaria y habitual de celebrar los Sagrados Misterios, en el Rito Latino.

A este interrogante, valen como respuesta las palabras del Santo Padre: “Enseguida después del Concilio Vaticano II se podía suponer que la petición del uso del Misal de 1962 se limitaría a la generación más anciana que había crecido con él, pero desde entonces se ha visto claramente que también personas jóvenes descubren esta forma litúrgica, se sienten atraídos por ella y encuentran en la misma una forma, particularmente adecuada para ellos, de encuentro con el Misterio de la Santísima Eucaristía.¨ ( Carta a los obispos que acompaña el Motu Proprio Summorum Pontificum – Benedicto XVI)

El anhelo de celebrar con dignidad, es el fundamento de que tantos jóvenes hayan llegado a conocer y a gustar de la Forma Extraordinaria. De hecho, habrá algunos, que jamás en su vida pudieron asistir a la Misa Gregoriana, y no por esto, resultan estar menos comprometidos en su difusión. La lectura de artículos, Misales y devocionarios, sumados a los comentarios de amigos y conocidos y al apostolado silencioso de algún sacerdote, constituyen los medios por los cuales se va extendiendo en las nuevas generaciones la devoción al Santo Rito.

En el seno de la Iglesia han surgido pequeños grupos de católicos latinos, que ven en la Misa de San Pio V, la forma más excelente de celebrar los Sagrados Misterios. Unos porque durante años asistieron a ella, y otros porque redescubren en él el valor infinito de la Misa, a la vez que las oraciones y ceremonias les vuelven a inspirar una piedad, que tal vez se vio apagada por mucho tiempo.

Varias diócesis europeas, han visto la necesidad de crear parroquias personales, en atención a la cantidad creciente de fieles que desean asistir a la Santa Misa. Pareciera incomprensible que en un continente donde el cumplimiento del precepto dominical tiene tendencia decreciente desde hace mucho tiempo, las comunidades tradicionales experimenten un florecimiento notable.Asimismo, son cada día más las Congregaciones religiosas e Institutos de vida Consagrada, que solicitan la facultad de celebrar tanto la Misa como el Oficio Divino, utilizando exclusivamente los libros Litúrgicos editados en 1962.

Sin embargo, esta revalorización de la Tradición no deja de ser en muchos casos, motivo de conflicto. Prohibiciones de hecho, incomprensión y menosprecio, sumados a acciones concretas para obstaculizar las celebraciones, se dirigen contra quienes asisten o la difunden. Es de lamentar, que aún queden sacerdotes y obispos absolutamente contrarios a la celebración en la Forma extraordinaria. No faltan también quienes errónea y falazmente acusen de cismáticos a quienes se sienten unidos a ella.

Para unos y otros, vale lo promulgado por el beato Juan Pablo II: “se habrá de respetar en todas partes, la sensibilidad de todos aquellos que se sienten unidos a la tradición litúrgica latina, por medio de una amplia y generosa aplicación de las normas emanadas hace algún tiempo por la Sede Apostólica, para el uso del Misal Romano según la edición típica de 1962(9).” Apartado 6 c del Motu Proprio Ecclesia Dei.


Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
contacto@juventutem.com.ar

1 comentario:

  1. Jose Gelimer Gomez27 de agosto de 2012, 16:55

    Lo que pasa es que es mas facil criticar lo que no se conoce que estudiarlo y analizarlo, viendo asi lo bueno que tiene y encierra... Ver la "renovacion" de lo Tradicional no como algo raro sino como un nuevo soplo del Espiritu que nos une tanto a los que gustamos de la Misa Tradicional como a quienes les gusta la Misa "comun" o celebrada en vulgo.

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