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domingo, 28 de junio de 2009

Cuarto Domingo después de Pentecostés

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucas. Luc. 5, 1-11

In illo témpore: Cum turbae irruerunt in Jesum, ut audirent verbum Dei, et ipse stabat secus stagnum: Genesareth. Et vidit duas naves stantes secus stagnum: piscatores autem descenderant, el lavabant retia. Ascendens autem in unam navim, quae erat Simonis rogavit eum a terra reducere pusillum. Et sedens docebat de navicula turbas. Ut cessavit autem loqui, dixit ad Simonem: Duc in altum et laxate retia vestra in capturam. Et respondens Simon, dixit illi: Praeceptor, pero totam noctem laborantes, nihil cepimus, in verbo autem tuo laxabo rete. Et cum hoc fecissent, concluserunt piscium multitudinem copiosam: rumpebatur autem rete eorum. Et annuerunt sociis, qui erant in alia navi, ut veniren, et adjuvaren eos. Et venerunt, et impleverunt ambas naviculas, ita ut pene mergerentur. Quod cum videret Simon Petrus, procidit ad genua Jesu, dicens: Exi a me, quia homo peccator sum, Domine. Stupor enim circumdederat eum, et omnes, qui cum illo erant, in captura piscium, quam ceperant: similiter autem Jacobum, et Joannem, filios Zebedaei, qui erant socii Simonis. Et ait ad Simonem Jesus: Noli timere: ex hoc jam homines eris capiens. Et subductis ad terram navibus, relictis omnibus, secuti sunt eum.

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (5, 1-11)

Hallándose Jesús junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban en torno suyo, ansiosas de oír la palabra de Dios En esto, vio dos barcas a la orilla del lago, cuyos pescadores habían bajado, y estaban lavando las redes. Subiendo, pues, a una de ellas, que era de Simón, pidióle la desviase un poco de la orilla. Y sentándose dentro, predicaba desde la barca al numeroso gentío. Acabada la plática, dijo a Simón: "Guía mar adentro, y echad estas redes para pescar." Replicóle Simón: "Maestro, toda la noche hemos estado fatigándonos, y nada hemos recogido, no obstante, fiado en tu palabra, echaré la red". Y habiéndolo hecho, recogieron tan gran cantidad de peces, que la red se rompía. Por lo cual, hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, para que viniesen a ayudarles. Vinieron luego, y llenaron con tantos peces las dos barcas, que poco faltó para que se hundiesen. Viendo esto Simón Pedro, echóse a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador". Y es que el asombro se había apoderado así de el, como de todos los demás que con el estaban, en vista de la pesca que acababan de hacer: lo mismo sucedía a Santiago, y a Juan, hijos de Zebedeo, y compañeros de Simón. Entonces dijo Jesús a Simón: "No temas: de hoy en adelante serás pescador de hombres."
Y estad seguros que yo estaré siempre con vosotros, hasta la consumación de los siglos.

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