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jueves, 2 de abril de 2009

+ In memoriam Ioannes Paulus II +



En el cuarto aniversario de la muerte del Siervo de Dios Juan Pablo II, nos unimos a la oración de toda la Iglesia por su descanso eterno.

A este gran Pontífice le tocó la labor de conducir la Barca de San Pedro en tiempos adversos al catolicismo.

Después del breve reinado de Juan Pablo I y de los tristes últimos años del pontificado de Pablo VI, debió afrontar la difícil tarea de pacificar internamente a la Iglesia y devolverle la unidad doctrinal. Para ello contó con la ayuda del entonces Cardenal Ratzinger.

Procuró que la Tradición no fuera relegada por el clero, creando la Pontificia Comisión Ecclesia Dei y recordandoles a los obispos que usaran de la facultad de permitir la celebración de la Santa Misa según el rito de San Pío V.

Quienes nacimos durante el Reinado de Juan Pablo II, recordaremos siempre su sonrisa y su mirada cálida. Sin duda, él fue el Papa de la juventud.

Fue uno de los personajes más carismáticos e influyentes del siglo XX. El Papa de las multitudes, querido por católicos y no creyentes, no dudó en denunciar los abusos de los sistemas políticos y la corrupción de las costumbres sociales.

El clamor de los fieles reclamando su pronta canonización, en el día de su muerte y en su funeral, hizo que su proceso de beatificación se abriera con anticipación.

Rogamos pues por su pronta beatificación.



Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

2 comentarios:

  1. Como siempre dice el Papa, "Hermenéutica de la continuidad". Nunca podremos entender el pontificado de Benedicto XVI sin entender las bases del de Juan Pablo II.

    Le pese a quien le pese.

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  2. Ubi Petrus, ibi Ecclesia (católica, no cismática)

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