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domingo, 19 de abril de 2009

+ Habemus Papam +



Hace exactamente cuatro años, el Cardenal Medina Estevez nos anunciaba la elección del Cardenal Ratzinger como nuevo Sucesor de San Pedro.

Muchos de nosotros nos alegramos sobre manera al escuchar sus palabras, en mi caso, creo que fue uno de los momentos más felices de mi vida. Había rezado con insistencia para que el Espíritu Santo lo eligiera. Sé muy bien que muchos cristianos hacían lo mismo. Rezábamos, casi inevitablemente pidiendo un Pontífice Justo, y hasta citábamos nombre y apellido.

Me sorprendí, nos sorprendimos, con el nombre: ¨qui sibi nomen imposuit Bedenicti XVI¨, dijo el Cardenal Medina. Benedicto, Benito. Quien no pensó de inmediato en San Benito, el santo patrono de Europa, fundador de la Orden que protegió la cultura occidental y cristiana, conservándola en los monasterios.

Popularmente se dice que el nombre elegido por un Papa, es un signo de como será su pontificado. Pues en este caso, la sabiduría popular estuvo en lo cierto. Benedicto XVI no ha dejado ni por un momento de amonestar a los europeos para que no olviden las raíces católicas del continente.

En estos cuatro años el Papa dio sobradas muestras de querer restaurar la Tradición Católica. La depuración de la liturgia de elementos extraños, la reafirmación de la doctrina, la suspención de teólogos herejes, el reconocimiento para que cualquier sacerdote celebre la Misa de Siempre sin limitacíon alguna, el lavantamiento de las excomuniones a los obispos de la FSSPX.

Damos gracias a Dios por habernos dado como Sumo Pontífice a Benedicto XVI.

¡Ad multos annos!

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
contacto@juventutem.com.ar

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