Archivos del blog

domingo, 7 de octubre de 2012

+ Fiesta del Santísimo Rosario +



El Papa San Pio V, al igual que sus predecesores, trató de galvanizar el esfuerzo de los príncipes cristianos contra los turcos, pero en principio sólo consiguió buenos propósitos. Sólo después del incendio del arsenal de Venecia, en 1569 y de la caída de la isla de Chipre en manso turcas, el Papa consiguió formar una Liga Santa con Venecia y España, que armó una poderosa escuadra de más de doscientas galeras. Puesta bajo el mando de don Juan de Austria, el Papa le entregó el estandarte de cruzada y el 7 de octubre de 1571 se enfrentó con la armada turca en las aguas de Lepanto. La gran victoria cristiana acabó con el mito de que la flota turca era invencible. En recuerdo de la victoria, San Pío V hizo colocar en la iglesia de Santa María in Araceli de Roma un suntuoso artesonado e instituyó la fiesta del 7 de octubre en honor de María Santísima.

Esta conmemoración, fue originalmente llamada Santa María de la Victoria, y con posterioridad Fiesta del Santísimo Rosario. De este modo, se pretendió reflejar con más claridad, la causa de la victoria cristiana.

San Pio V, había exhortado a todo el orbe cristiano a rezar con fervor el Santo Rosario, pidiendo la protección de Santa María sobre las tropas cristianas. No solo los fieles y el clero, pusieron en práctica la indicación del Pontífice, hasta los mismos soldados se sumaron devotamente. No fue esta solo una maniobra militar, sino una verdadera "Cruzada de oración".


El piadoso clamor del pueblo cristiano, guiado por el Santo Pontífice, llegó hasta el trono de la Madre de Dios. Y finalmente Nuestra Señora, bendijo a sus hijos con la victoria, el domingo 7 de octubre de 1571. Ese mismo día San Pio V, que no podía conocer por ningún medio humano lo que sucedía en Lepanto, ordenó que tocaran todas las campanas de Roma, invitando a los fieles a darle gracias a Dios por la victoria obtenida.

Nuestra Señora ha querido dejar marcada en la Historia, esta intervención suya merced al rezo del Santo Rosario. En aquellos días, en que la Iglesia se veía asechada por la herejía protestante y el islam amenazaba la civilización cristiana, el Rosario de María Santísima preservó a occidente del error y la derrota.

En este tiempo la Santa Iglesia de Jesucristo también sufre las insidias de Satanás. El secularismo, el relativismo y la desobediencia parecen resquebrajar el Depósito de la Fe y la Tradición Católica. Es el momento recurrir nuevamente al rezo del Santo Rosario, para que la Virgen María, "triunfadora de todas las herejías", fortalezca al pueblo cristiano y lo conserve el la Verdad.

Regina Sacratissimi Rosarii, ora pro nobis!

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

No hay comentarios.:

Publicar un comentario