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domingo, 23 de septiembre de 2012

+ Arquitectura y cortesía+



La arquitectura moderna carece de decoración; la vida moderna carece de cortesía. ¿Existe alguna relación entre las dos?¿Empiezan las relaciones humanas a carecer de buenos modos cunado los edificios aparecen sin ornamentación? Veamoslo.

La arquitectura moderna es el reflejo de una filosofía de vida. La filosofía básica del mundo contemporáneo es el materialismo o negación del espíritu. Pero si no existe otro mundo por encima del que podemos ver, tocar y analizar científicamente, tampoco puede existir la ornamentación, porque la ornamentación es simbolismo, o comunicación de lo no material a través de lo material. La ornamentación implica otro mundo más allá de éste. El edificio de las Naciones Unidas y los nuevos que aparecen el la Avenida del Parque de Nueva York parecen cajas de zapatos alargadas sobre trípodes. Son puramente "funcionales", porque la única función de una civilización materialista son los negocios y el intercambio de las cosas de este mundo.



Cuando la civilización estaba impregnada de una filosofía más feliz; cuando las cosas que ven consideraban como signos y expresiones externas de las cosas que no se ven, se realzaba la arquitectura con mil decoraciones. Un pelícano alimentando a su cría con sus propias venas simbolizaba el sacrificio de Cristo. La leona alentando nueva vida a sus cachorros muertos, representaba la Resurrección. La zorra asomando su cabeza por una esquina era una advertencia contra las artimañas de Satanás. Nuestro Señor, con motivo de su triunfal entrada en Jerusalén, dijo que si los hombres mantenían sus alabanzas a él, las mismas "piedras hablarían", lo que en efecto hicieron las catedrales góticas. Hoy las piedras están silenciosas, el hombre moderno cree que no existe otro mundo ni otro destino que el de las mismas piedras.

Cuando se pierde la fe en lo espiritual, la arquitectura no tienen nada que expresar o simbolizar. E igualmente, cuando los hombres pierden la convicción de que están dotados de un alma inmortal y que, por consiguiente, vale más que el universo, se produce, naturalmente, una disminución del respeto hacia lo humano. El hombre sin alma es una cosa, y una cosa es para ser usada, no para ser reverenciada. Se convierte en "funcional" como un edificio, una llave inglesa o una rueda. La cortesía, la urbanidad, la gentileza y el trato amable que un mortal debe debe tener para con otro se pierde en cuanto que ya no se considera al hombre como portador dentro de sí de la Imagen Divina.

La suprema dignidad de la persona humana, que es el fundamento de la democracia, es también el fundamento de la cortesía, pero cuando el hombre es una herramienta, no un poco menos que los ángeles, las relaciones humanas carecen de cortesía como el edificio de las Naciones Unidas de ornamentación. Lo que la decoración es para el edificio, la cortesía es para la vida. Un signo y un símbolo de que hay más de lo que se ve y que tras todo intercambio de relaciones humanas va imperceptiblemente ligado un amor que es el reflejo del Amor Divino. El nombre de un amigo pronunciado con reverencia y afecto, es como una piedra de una catedral cantando la gloria de Dios. La urbanidad y el refinamiento sólo pueden florecer cuando existe el sentido de la santidad de la personalidad.


La cortesía no es la condescendencia de un superior con un inferior o un interés autoritario en los asuntos ajenos. Es el homenaje del corazón a la santidad del valor humano. De gracia a la conversación, como el tono de la voz, los ademanes, la respuesta de los ojos y la donosura de los actos revelan que nos dirigimos a alguien con un destino inmortal y por quien Cristo murió. La cortesía nace de la santidad, como la ornamentación nace del sentido de lo santo. Esperemos y veamos si cuando la ornamentación vuelva a la arquitectura, la cortesía vuelve también a los modales.

Tomado del libro "Reflexiones para la vida diaria", de S.E.R. Mons. Fulton J. Sheen (1895-1979), Arzobispo de Nueva York.

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
contacto@juventutem.com.ar

3 comentarios:

  1. Nichán, yo te voy a completar tu post con otras fotos que voy a cargar el finde.

    Muy buenos temas estas eligiendo.

    Pax et Bonum!
    + Clara de Asís +

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  2. Gracias Feli! Espero tus fotos y tu reflexión de artista.

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