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miércoles, 2 de abril de 2008

+ Requiem Pontificalis +

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El Santo Padre Celebró Santa Misa Papal Cantada (Uso Ordinario del Rito Latino), por el Siervo de Dios S. S. Juan Pablo II. Nuevamente la belleza de la liturgia y detalles de gran significado abundaron. Pocos actos de Caridad son más grandes que rezar por los difuntos, y tanto más si aquel que reza es el propio Sumo Pontífice, por el alma de su Antecesor.
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En esto debemos ver el gran afecto que tuvo le tuvo en vida al Papa Juan Pablo II, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, quien hoy ofrece por él al Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en Sacrificio. Y si leemos los últimos documentos del Pontificado anterior, podremos ver que esta es la materialización de las intenciones más intimas del anterior Pontifice, que no pudo llegar a concretar en vida.
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Acompañando a Benedicto XVI en esta Santa Misa, publicamos sus palabras sobre la Resurrección (ya que a esta hora no contamos con su Homilía traducida al español) y algunas fotos de la Santa Liturgia Celebrada en la Plaza de San Pedro, Roma.
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AMDG +
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Ramón López
Juventutem de Argentina
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Benedicto XVI: La alegría de la Resurrección de Cristo
Intervención en el Regina Caeli del 24 de marzo
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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 31 marzo 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció Benedicto XVI el 24 de marzo al rezar junto a varios miles de peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo la oración mariana del Regina Caeli.
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Queridos hermanos y hermanas:
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En la solemne Vigilia pascual volvió a resonar, después de los días de Cuaresma, el canto del Aleluya, palabra hebrea universalmente conocida, que significa «alabad al Señor». Durante los días del tiempo pascual esta invitación a la alabanza se propaga de boca en boca, de corazón en corazón. Resuena a partir de un acontecimiento absolutamente nuevo: la muerte y resurrección de Cristo. El aleluya brotó del corazón de los primeros discípulos y discípulas de Jesús en aquella mañana de Pascua, en Jerusalén.
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Casi nos parece oír sus voces: la de María Magdalena, la primera que vio al Señor resucitado en el jardín cercano al Calvario; las voces de las mujeres, que se encontraron con él mientras corrían, asustadas y felices, a dar a los discípulos el anuncio del sepulcro vacío; las voces de los dos discípulos que con rostros tristes se habían encaminado a Emaús y por la tarde volvieron a Jerusalén llenos de alegría por haber escuchado su palabra y haberlo reconocido «en la fracción del pan»; las voces de los once Apóstoles, que aquella misma tarde lo vieron presentarse en medio de ellos en el Cenáculo, mostrarles las heridas de los clavos y de la lanza y decirles: «¡La paz con vosotros!». Esta experiencia ha grabado para siempre el aleluya en el corazón de la Iglesia, y también en nuestro corazón.
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De esa misma experiencia deriva también la oración que rezamos hoy y todos los días del tiempo pascual en lugar del Ángelus: el Regina Caeli. El texto que sustituye durante estas semanas al Ángelus es breve y tiene la forma directa de un anuncio: es como una nueva «anunciación» a María, que esta vez no hace un ángel, sino los cristianos, que invitamos a la Madre a alegrarse porque su Hijo, a quien llevó en su seno, resucitó como lo había prometido.
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En efecto, «alégrate» fue la primera palabra que el mensajero celestial dirigió a la Virgen en Nazaret. Y el sentido era este: Alégrate, María, porque el Hijo de Dios está a punto de hacerse hombre en ti. Ahora, después del drama de la Pasión, resuena una nueva invitación a la alegría: «Gaude et laetare, Virgo Maria, alleluia, quia surrexit Dominus vere, alleluia», «Alégrate y regocíjate, Virgen María, aleluya, porque verdaderamente el Señor ha resucitado, aleluya».
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Queridos hermanos y hermanas, dejemos que el aleluya pascual también se grabe profundamente en nosotros, de modo que no sea sólo una palabra en ciertas circunstancias exteriores, sino la expresión de nuestra misma vida: la existencia de personas que invitan a todos a alabar al Señor y lo hacen actuando como «resucitados». Decimos a María: «Ruega al Señor por nosotros», para que Aquel que en la resurrección de su Hijo devolvió la alegría al mundo entero, nos conceda gozar de esa alegría ahora y siempre, en nuestra vida actual y en la vida sin fin.
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[Después del Regina Caeli, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]
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Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en este lunes de la octava de Pascua. Os invito a alegraros y a regocijaros con la Virgen María, porque el Señor Jesús resucitó de entre los muertos y reina para siempre. Él intercede por vosotros y os alienta a vivir de acuerdo con la fe que profesáis. Feliz tiempo de Pascua.
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[En italiano]
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En la luz de Cristo resucitado cobra un valor particular la Jornada anual de oración y ayuno por los misioneros mártires, que se celebra precisamente hoy, 24 de marzo. Recordar y orar por estos hermanos y hermanas nuestros -obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos- caídos durante el año 2007 mientras prestaban su servicio misionero, es un deber de gratitud de toda la Iglesia y un estímulo para cada uno de nosotros a testimoniar de modo cada vez más valiente nuestra fe y nuestra esperanza en Aquel que en la cruz venció para siempre el poder del odio y de la violencia con la omnipotencia de su amor.
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Hoy se celebra también la Jornada mundial de lucha contra la tuberculosis. Estoy particularmente cercano a los enfermos y a sus familias, y deseo que en todo el mundo aumente el compromiso por derrotar este azote. Mi llamamiento se dirige sobre todo a las instituciones católicas, para que cuantos sufren puedan reconocer, a través de su obra, al Señor resucitado que los sana, los consuela y les da paz.
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[Traducción distribuida por la Santa Sede - © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
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3 comentarios:

  1. Viva el Papa!
    Felicito la página y a su amor por Pedro.
    Realmente son notables las dos o tres páginas que leyó el Papa Benedicto finalizando el Vía Crucis en el Coliseo el Viernes Santo, tan profundo como el resto de sus homilías que pude, gracias a Dios, escuchar en Semana Santa.
    Viernes Santo: Pedro… Judas… -"Si a mi me han perseguido, a Uds. los perseguirán-"… Creo es màs necesario que nunca orar por este Pedro, intuyo que hay muchos Judas… El Señor así lo dijo.
    El triunfo, claro, será de Dios. … -"No temáis, yo he vencido al mundo"-.
    Por otra parte, muy por otra parte, y con todo respeto, si alguien entendió qué dijo, el sentido y la oportunidad del sermón de fray Cantalamessa el Viernes Santo en San Pedro, por favor que me lo diga: mi email es constantinomagno777@hotmail.com
    Gracias :-)

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  2. Hola queridos amigos de Argentina.
    Me parece muy bonita esta alusion de la Misa Papal. Pero son mucho más bellas las palabras de nuestro Sumo Pontífice; me da mucha lástima que algunas personas no lo valoren, poniendo como excusa que Juan Pablo II era muy diferente y que lo querian mucho; pero no se dan de cuenta que nuestro actual Papa lo queria más. Espero que esta sea otra muestra de por qué él fué el elegido.
    Gracias por este bello articulo y un saludo desde Colombia.

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  3. Dios gracias por tus palabras Elvis!
    Si, querido hermano en Cristo, este Papa es sin duda alguna una persona dócil al Espíritu Santo, con un corazón lleno de ternura y una mente muy inteligente.

    Benedicto XVI es como incienso de excelente calidad, porque además de Papa es una persona fascinante y maravillosa, que cuando es quemado por la caridad de Dios llena la Iglesia de aroma de santidad devolviendo a los hombres confundidos la reverencia y el temor a la Santa Eucaristía a través de las reformas que estas produciendo desde la tradición católica.

    Es tan glorioso y encantador, ver como después de 40 años de desprecio a los 2 mil años de tradición católica este Sumo Pontífice saca como de un alhajero toda clase de joyas y encantos de la Iglesia que estuvieron sepultados, ocultos al Pueblo de Dios.

    No te apenes de que seamos pocos, sino apenate de que tus acciones o la de los demás fieles de la Misa Extraordinaria no se distingan del mundo por sus buenas obras, pensamientos o palabras.

    Esa es la clave para convertir a los corazones demostrar con valentía, sinceridad y perseverancia que se puede llevar una vida santa con todas las obligaciones que te demanda la Iglesia y tu deber de estado.

    Unidos en la oraciones, me despido! Muchas gracias por tu comentario es muy alentador!

    Pax et Bonum
    + Clara de Asís +

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