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martes, 29 de enero de 2008

+ Tiempo de Septuagésima +

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Según el calendario tradicional, estamos transitando los últimos días del Tiempo de Septuagésima, el más breve del Año Litúrgico. La Santa Madre Iglesia ha querido con esta institución evitar la transición demasiado brusca que necesariamente se produciría en la vida cristiana, pasando de repente de los regocijos de navidad a las tristezas de la Cuaresma.
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Explica el Padre Azcárate en su libro La Flor de la Liturgia:
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"Las tres semanas de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima preparan la Cuaresma, del mismo modo que la Cuaresma prepara la Pascua. Son por los mismo, tres semanas de cierta tristeza y de santa compunción, en las que la Liturgia suprime el "Gloria" y el "Aleluya", usa el color morado, y nos remonta al Paraíso terrenal y a los primeros tiempos del mundo, para poner luego ante nuestra vista el drama del pecado original y de sus terribles e inmediatas consecuencias.
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El objeto de esta temporada, es predisponer al cristiano con textos y con símbolos muy apropiados, para la carrera penitencial de la Santa Cuaresma, que se acerca. Para convencer a un alma de la necesidad de la penitencia y moverle a hacerla, nada tan eficaz como recordarle la gravedad y consecuencias del pecado, y crear en torno a ella una atmósfera de recogimiento y de austeridad. Esto es, precisamente, lo que intenta la liturgia de Septuagésima.
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La Iglesia ha querido utilizar en este tiempo ciertos símbolos que reflejan la cercanía de la Cuaresma. Tales son: la supresión del "Gloria in excelsis" y del "Ite missa est", de los floreros en los altares; y el empleo de ornamentos de color morado. Todos éstos son signos evidentes de tristeza, y lo es más todavía la suspensión total del festivo "Aleluya", que es reemplazado en la Misa por el "Tracto".
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Pero la tristeza de Septuagésima es todavía muy moderada, pues no está afectada por los ayunos y abstinencias de la Cuaresma, ni por la ausencia en la Liturgia del armonio o del órgano. Pero, con estas atenuaciones y todo, resulta lo necesariamente eficaz para envolver al cristiano en un ambiente de piedad y compunción."
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¿Como podremos vivir el espíritu de este Tiempo? Pues bien: intencificando nuestra oración. Podemos tomar como referencia el mismo calendario litúrgico, que nos dará en los próximos días varios motivos para rezar más.
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El próximo viernes, será primer Viernes del Mes: podremos desagraviar al Sagrado Corazón con la confesión y la comunión sacramental. El sábado se celebra la Fiesta de la Purificación de Nuestra Señora (en el nuevo calendario Presentación del Señor), además de ser Primer Sábado de Mes. El domingo, la tradición marca el inicio de los Siete domingos en honor de San José. Finalmente, Lunes y Martes de Carnaval: días a los que la Iglesia ha asociado la práctica de las XL Horas de adoración Eucarística, como modo de reparar los pecados que se cometen durante el Carnaval.
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Así pues en los próximos días, los últimos del tiempo de Septuagésima, meditaremos y rezaremos junto con la toda la Iglesia, repasando estas devociones tradicionales.
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Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

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