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domingo, 14 de octubre de 2012

+ Modo de rezar con devoción el Rosario y servir bien a la Virgen María +

Escribe San Francisco de Sales
Toma el Rosario por la Cruz, que besarás después de haberte santiguado con ella, y ponte en la presencia de Dios, diciendo el Credo todo entero.
Al pasar la primera cuenta gruesa, has de invocar a Dios y pedirle que reciba aquel obsequio que quieres hacerle, y que te asista con su gracia para rezarlo bien.

Cuando pases aquellas tres primeras cuentas pequeñas, pedirás a la Santísima Virgen su intercesión, saludándola en la primera cuenta como Hija predilecta de Dios Padre; en la segunda, por Madre de Dios Hijo, y en la tercera por Esposa de Dios Espíritu Santo.
Medita un misterio del Rosario en cada diez, según la comodidad que tengas para ello, y renueva particularmente la memoria de aquel misterio al pronunciar los santísimos nombre de Jesús y María, los cuales has de tomar en tu boca con gran reverencia del alma y cuerpo. Si te sientes movida de algún otro afecto ( como por ejemplo, dolor de los pecados o propósito de la enmienda), bien puedes meditar en esto, lo mejor que te sea posible, todo el tiempo del Rosario. Pero aviva particularmente la memoria, ya sea de aquel o de algún otro afecto que Dios te inspire al invocar los dos santísimos nombres de Jesús y María.
Al llegar a la cuenta gruesas, que está al fin de la última decena, has de dar gracias a Dios por la merced que te ha hecho en permitirte que los reces, y, pasando a las tres pequeñas que siguen, saluda a la Santísima Virgen María, suplicándole en la primera que ofrezca el Eterno Padre tu entendimiento, para que puedas considerar por siempre jamás sus misericordias; en la segunda, que ofrezca al divino Hijo tu memoria para que la de su Pasión y Muerte esté enteramente en tu pensamiento, y en la tercera, que ofrezca tu voluntad al Espíritu Santo, para que logres estar siempre y por siempre abrasada en su divino amor. En la otra cuenta gruesa, que esta al cabo, has de suplicar a la Divina Majestad que todo lo reciba para gloria suya y bien de su Iglesia, en cuyo seno le pedirá que te conserve y que conduzca a todos los tuyos, y concluye como empezaste, con la protestación de la fe, diciendo el Credo y santiguándote.
Has de llevar el Rosario pendiente de la cintura o en otro paraje visible, como señal santa con que quieres dar a conocer que deseas ser sierva de Dios nuestro Salvador y de su Sacratísima Esposa, Virgen y Madre, y vivir como hija verdadera de la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana, Amén.
¡VIVA JESUS!



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