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jueves, 4 de octubre de 2012

+ Historia del Santo Rosario +





El instrumento que sirve para rezar el Santo Rosario, es decir, la camándula, tiene origen muy antiguo. Los anacoretas orientales usaban piedritas para contar contar el número de las oraciones vocales. En los conventos medioevales los hermanos legos, dispensados del rezo del Salterio por la poca familiaridad con el latín, completaban sus prácticas piadosas con el rezo de los "Padrenuestros". Para llevar la cuenta, San Beda, se había inventado una colección de granos insertados en una cuerda.

La camándula, pues, era la "herramienta" que utilizaban las personas sencillas que no sabían leer o que no tenían libros, para reemplazar el rezo del Salterio, es decir, los 150 Salmos de la Biblia que los religiosos tenían que rezar cada semana. Aquellos que no podían rezar los 150 Salmos de la Biblia, los reemplazaban por otras 150 oraciones, como por ejemplo: Padrenuestros, Credos, Ave María, etc.

La oración del Rosario, habría surgido en la Edad Media, fruto del amor de los cristianos por Santa María. Conocido como el "Salterio de Nuestra Señora", se habría utilizado la "camándula", para llevar la cuenta de las 150 Avemarías.

Mas allá de estos antecedentes, el Rosario tendría un origen sobrenatural. Según la tradición de la Iglesia, la misma Virgen Santa María, habíendose aparecido a Santo Domingo de Guzmán, le enseñó el rezo del Rosario y se lo recomendó como un medio eficaz para derrotar a los enemigos de la Fe católica.
Corría el año de 1208. Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque y pasó en él tres días y tres noches en continua oración y penitencia.
Un día, se le apareció la Santísima Virgen acompañada de tres princesas del cielo y le dijo: "¿Sabes tú, mi querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?

- Oh, Señora, respondió él, vos lo sabéis mejor que yo, porque después de vuestro Hijo Jesucristo fuisteis el principal instrumento de nuestra salvación".

Ella añadió: "Sabe que la pieza principal de la batería fue la salutación angélica, que es el fundamento del Nuevo Testamento. Por tanto si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, reza mi salterio".
La Virgen reveló: "Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de mi Hijo, unidas a la recitación del Avemaría, los enemigos podrán ser destruidos.
Es el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y alcanzar protección.
Los fieles obtendrán muchas ganancias y encontrarán en mí a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles".

Santo Domingo contaba que veía a la Virgen sosteniendo en su mano un rosario y que le enseñó a recitarlo; dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

El Santo se levantó muy consolado y abrazado de celo por el bien de estos pueblos, entró en la Catedral y en ese momento sonaron las campanas (por intervención de los ángeles) para reunir a los habitantes.

Al principio de la predicación se levantó una espantosa tormenta, la tierra tembló, el sol se nubló y los repetidos truenos y relámpagos hicieron estremecer y palidecer a los oyentes.
La tormenta cesó al fin por las oraciones de Santo Domingo.

Continuó su discurso y explicó con tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Rosario, que los moradores le abrazaron casi todos, renunciando a sus errores, viéndose en poco tiempo, un gran cambio en la vida y costumbres de la ciudad.

Así nació la devoción al Santo Rosario. Promotores de ello fueron los Frailes Predicadores, fundados por Santo Domingo. Poco a poco, se fue extendiendo por la cristiandad, merced a su simplicidad y al siempre creciente amor por María Santísima.
El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del Rosario y reiteró las promesas dadas a Santo Domingo referentes a esta oración.

A lo largo de los siglos, la devoción al Santo Rosario se ha afianzado de tal modo en la vida espiritual de los católicos, que se lo tiene como la oración mariana por excelencia. Las recomendaciones de los Santos, las indulgencias con que lo han enriquecido los Papas, el amor del pueblo fiel a la Virgen, y sobre todo, la misma voz de Nuestra Señora en sus apariciones, no dejan de ser una constante invitación a rezar el Santo Rosario.




Nichán Edurado Guiridlian Guarino

4 comentarios:

  1. Nichan,
    nuevamente me sorprenden los tesoros que rescatás de nuestra Tradición. Es una magnífica síntesis la tuya, y por lo visto, no menos de 300 nuevas visitas coinciden conmigo.

    Ad Maiorem Dei Gloriam!!!


    Ramón López
    Juventutem de Argentina
    www.juventutem.com.ar
    ramon@juventutem.com.ar

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  2. Gracias Ramón por tu amabilidad!
    Como repetís siempre vos:
    Sea para la mayor gloria de Dios!

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  3. Muy estimado,

    Es solo constatar una realidad. Si no es para mayor gloria de Dios, no es una oración. Y ciertamente el Rosario lo glorifica como ninguna oración... lo glorifica en su mayor adoradora.

    Ad Maiorem Dei Gloriam!!!

    Ramón López
    Juventutem de Argentina
    www.juventutem.com.ar
    ramon@juventutem.com.ar

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  4. gracias me salvaste =)

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